Vacaciones de semana santa en Cuba y los EE.UU.
Graham Sowa
Los estudiantes universitarios de Estados Unidos deben ser de los grupos más promocionados en la historia de los consumidores. Recuerdo que los días antes de las Vacaciones de Semana Santa se llenaban con propagandas de jóvenes buscando borracheras y sexo.
Las aulas se llenaban de grandes anuncios, a todo color, de viajes para esquiar en Colorado y fiestas de una semana en la península de Yucatán de México.

Playas del Este. Foto: Caridad
Veo este uso de las vacaciones de primavera como un momento para viajar a un país del cual no sabes nada y del que tampoco aprenderás nada cuando estés ahí. Tu único propósito es aprovechar la frase de “todo incluido” y emborracharte completamente por una semana. Esto sí parece emocionante.
También están las vacaciones “alternativas” de Semana Santa. Estas comenzaron como proyectos realizados por grupos universitarios que iban a lugares como Nueva Orleáns y sacaban los restos de basura de las casas.
El fracaso, en diferentes niveles, de la pronta recuperación de Nueva Orleans ha permitido el surgimiento de una industria de innovadoras organizaciones “sin fin de lucro” que promueva paquetes durante cada semana santa, para todos aquellos que quieran ayudar a reconstruir la ciudad.
Lo que comenzó como grupos de estudiantes organizados rápidamente se convirtió en vacaciones organizadas para voluntarios, que ahora tienen sus propios panfletos publicitarios y posters alrededor de la Universidad. Los que aspiran a este tipo de vacaciones no deben preocuparse de cómo reconstruir esa dignidad dañada en el Burbon Street.
También hay estudiantes que van a casa o viajan de forma independiente, y están, igualmente, las pobres almas que se quedan en la vacía universidad. Al menos la justeza de tiempo asegura que sus vacaciones de Semana Santa terminen al mismo tiempo que las fiestas de sus compañeros.
Muchos permanecen en la escuela
En la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) aquí en Cuba, la mayoría de nosotros pertenecemos al último grupo. Lo que tenemos aquí no son realmente “Vacaciones de Semana Santa”, sino más bien un “receso de la facultad”.
Este receso tiene lugar a finales del mes de abril. Debido a que nuestras vacaciones quedan fuera de la temporada de Semana Santa y también porque viajar desde y hacia Cuba está más allá de las posibilidades de la generalidad de los estudiantes, la mayor parte de nosotros permanecemos en la escuela.
Sin embargo un buen número de estudiantes sí viajan por toda Cuba. Un viaje por la Isla, durante esta etapa del año, requiere semanas de planificación ya que los pasajes en autobús y en tren se venden rápidamente. Claro que si tienes dinero siempre encontrarás cómodos asientos en los autobuses de turismo.
No conozco ningún estudiante cubano que tenga dinero para viajar en estos ómnibus pero sí conozco muchos que, este año, no pudieron ir a sus casas a ver sus familiares por falta de dinero.
Para los estudiantes que viajan cerca, Playa del Este es un paseo de día muy popular y Varadero es un viaje de fin de semana muy notorio.
Varadero parece llamar la atención de estudiantes extranjeros con dinero en efectivo disponible, ya que durante la Semana Santa ofertaron servicio de 50 CUC la noche, todo incluido. ¿Será esto una práctica para cuando eliminen las prohibiciones de viaje y podamos esperar que Cuba se convierta, del destino limitado, que es ahora, en el principal destino para los estudiantes universitarios estadounidenses?
¿O tal vez podemos promover las vacaciones de Semana Santa en Cuba como un intercambio pueblo a pueblo, bajo los Nuevo Lineamientos del gobierno de los Estados Unidos para los viajes legales a la isla? Sería más fácil aún realizar un servicio religioso en un avión que viaje desde Estados Unidos hacia Cuba. Esto clasificaría como funciones religiosas y los viajeros se librarían de las prohibiciones de viaje con una licencia para propósitos religiosos.
Si reconstruir a Nueva Orleans puede ser clasificada como un destino de las vacaciones de Semana Santa, no se por qué Cuba debe permanecer excluida del predominio del mercado consumidor de las universidades de los Estados Unidos.