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Calor a la cocina

Calor a la cocina

Después de haber atravesado un periodo crítico durante el 2012, la reparación de los electrodomésticos distribuidos en el marco del Programa de Ahorro de para la cocción de alimentos, presenta desde hace varios meses una situación mucho más favorable.

Los libros ubicados en los talleres para asentar los casos pendientes, ya no registran miles de nombres, y para su solución no es preciso aguardar varios meses, como llegó a suceder en otro tiempo.

“Hoy las listas de espera son mucho más cortas, y en cuestión de pocos días, estamos llamando a los clientes para comunicarles que la pieza que necesita su equipo, ya entró”, asegura Yosvany Cantero, jefe del Taller Matriz de Radio y Televisión, de la capital pinareña, mientras me muestra la libreta que se utiliza en la unidad para tal fin.

De más de 400 personas que llegaron a estar anotadas en ella durante el 2012, en el momento de realizar este reportaje, no pasaban de 50, y al lado de la mayoría podía leerse “ok”, en señal de que ya habían sido resueltos.

“Tengo muy buen criterio, porque me atendieron muy bien”, confirmaba camino a la salida Paula Hernández, después de que uno de los mecánicos hiciera funcionar otra vez su olla arrocera. En tanto, Milagros Rivera, otra cliente, elogiaba la calidad del servicio que acababa de recibir.

TOCANDO FONDO

“No quiere decir que no existan problemas. Todavía tenemos carencia de piezas, pero en comparación con etapas anteriores, ahora es mucho menor”, advierte Luis Enrique Cordero, mecánico del Taller Matriz, quien atiende un promedio de 40 equipos diariamente.

“Hace un año, más de la mitad de las ollas y hornillas que llegaban a mí, no tenía arreglo, porque no había con qué hacerlo. Ahora, en cambio, la inmensa mayoría se puede reparar”.

Según el jefe de la unidad, las dificultades con los repuestos para los 17 modelos de ollas (entre las arroceras y las multipropósito) y las hornillas eléctricas existentes en los hogares pinareños, comenzaron a sentirse desde hace años. “A partir del 2009 nos vimos obligados a empezar a hacer adaptaciones de algunos equipos hacia otros, ante la ausencia de las piezas originales, y acudir a las innovaciones”.

La situación continuó agravándose, hasta alcanzar su punto más crítico en el 2012, cuando la cifra de casos pendientes de solución, registrados en los talleres de la provincia, llegó a sobrepasar los 26 mil. “Algunos permanecieron así durante meses”, asegura Yosvany.

Sin duda un panorama complejo para un territorio en el que la totalidad de las viviendas depende de la electricidad para cocinar.

EN MEJOR SITUACIÓN

En medio de un contexto diferente, Vicente Pérez, director de la Empresa de Servicios Técnicos, Personales y del Hogar, entidad encargada de asegurar el funcionamiento de estos equipos, afirma que durante los últimos meses, la disponibilidad de repuestos para enfrentar las reparaciones, ha mejorado notablemente.

“Para el Programa de Ahorro de Energía, esto posee una gran importancia, teniendo en cuenta que los índices de rotura tienden a incrementarse, debido al tiempo de explotación”, explica.

“Si hace tres años, nuestros talleres demandaban entre 1,2 y 1,5 millones de pesos mensuales en piezas, hoy las necesidades oscilan alrededor de los dos millones”, ilustra el directivo.

Ello significa que el número de servicios prestados en toda la provincia, entre arreglos y mantenimientos, asciende a unos 110 mil 800 cada mes.

Aunque la cifra es muy alta, Vicente asegura que existen las condiciones y el personal necesario para cubrir tal demanda, y el propósito de hacerlo con la mayor calidad, porque “cuando algo no funciona, las consecuencias repercuten sobre la población.

“Teniendo en cuenta lo sensible que resulta este tema, hemos implementado un sistema de control estricto, para evitar que algo falle, siguiendo los partes diarios de cada una de nuestras unidades.

“A partir de estos, se determina el reaprovisionamiento de los talleres y se buscan alternativas. En ocasiones, por ejemplo, ha habido que mover determinadas piezas de un municipio hacia otro para poder atenuar su falta”.

No obstante, reconoce que a pesar de todas las precauciones, no todos los casos tienen solución. En el momento de redactar estas líneas, se reportaban 131 ollas multipropósito y 65 cocinas eléctricas rotas en la provincia, pendientes de algún componente.

Comparadas con los miles de equipos que llegaron a acumularse un año atrás, las cifras denotan una mejoría innegable. Sin embargo, al mismo tiempo señalan que aún falta por hacer, en aras de que los beneficios de un programa concebido para economizar energía, mejorando las condiciones de vida de la población, continúen llegando a cada uno de los hogares, sin excepción.

Pinar del Río tiene un gran peso en este programa, pues fue pionera de la experiencia. Y aun cuando la mejoría es manifiesta, ha de trabajarse, en esta provincia y en cualquier otra con la máxima de que una olla pendiente es un problema para la población, sobre todo por la necesidad del país de cambiar su matriz de generación eléctrica, en lo cual estos enseres de cocción son decisivos, de la puerta de la casa hacia adentro.

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