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El reto permanente de la FMC: ¿cotizar o funcionar?

El reto permanente de la FMC: ¿cotizar o funcionar?

Próximo a cumplirse el aniversario 53 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) se hace válido el tratamiento de un asunto que dentro de las propias afiliadas, y en la sociedad en general, es motivo de dudas e interrogantes: la cotización, cuál es su destino y qué lugar ocupa en el accionar de la organización.

La intención es promover el análisis balanceado de la situación y coadyuvar a un enfoque serio y también objetivo y práctico, como lo es la vida misma y los complejos tiempos que corren.
Debe recordarse que la Federación es una organización no gubernamental y autofinanciada, por tanto, siempre ha funcionado bajo la disyuntiva de ser una representación de mujeres sostenida económicamente por sus integrantes.
En diálogo con la AIN, Teresa Amarelle, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y secretaria general de la FMC, reconoció la existencia de comentarios sobre el cobro de la Federación.
Para la funcionaria la pregunta que debe hacerse es: ¿qué es lo más importante: cotizar o funcionar?.
Aclaró que el tema no debe verse únicamente como el aporte monetario de solo 25 centavos al mes, sino también, y sobre todo, como un modo necesario para lograr el vínculo de las mujeres con su Federación.
Como explicara la también integrante del Consejo de Estado, hay que cobrar, sí, pero además acercarse a las mujeres, conversar sobre sus preocupaciones y problemas, de la familia o de sus éxitos, hacerla sentir verdaderamente parte y no una cuota, hablarles de cómo y cuánto las pueden beneficiar las tareas de la organización, estimular su aporte de iniciativas.
Y aunque ciertamente cotizar es sostén de las funciones y misiones de la FMC, hay casos en que las féminas tienen una situación económica difícil y solo abonan 10 centavos; otros en los que hasta se les exonera del cobro, porque lo más importante es que participen y se sientan federadas.
Si el Estado cubano no invierte dinero en esta organización, ¿cómo sería posible, entonces, su existencia, incluso su reconocimiento a nivel internacional?.
Porque la Federación goza, también, de status consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ONU) para estudios especiales sobre determinados temas, realiza exposiciones en defensa de los derechos de las mujeres en todas partes del mundo, y contribuye en los debates de los informes de la ONU.
Dispone, además, de iniciativas legislativas refrendadas en el artículo 88 de la Constitución de la República, ha presentado e impulsado varias modificaciones al Código de Familia –hoy objeto de actualización-, para que se corresponda con la realidad de la familia cubana.
Promovió el reconocimiento del derecho de los hombres a disfrutar de la licencia de maternidad y el cuidado de los hijos.
Junto al Ministerio de Salud Pública, participa en la definición de políticas relativas a la salud sexual y reproductiva de las mujeres.
En la atención a dos temas esenciales en la vida de las trabajadoras cubanas: círculo infantil y educación de los hijos, igualmente hace su aporte.
Puede, por ejemplo, intervenir cuando conozca de un caso en que no haya imperado justicia a la hora de otorgar el círculo, acercarse a la Dirección de Educación –único organismo encargado de asignar las capacidades- plantear su preocupación y hacer ver que se cometió una violación o hubo algún error.
Amarelle reconoció como una muy buena alternativa el incorporar al Trabajo por Cuenta Propia a Cuidadores de Niños o Asistentes, actividad a la que ya se han sumado hombres, quienes a pesar de no ser muchos, ayudan a mitigar la demanda de algunas familias, no respondida con la urgencia y el nivel deseados, ante la compleja situación económica del país, agudizada por la cruda y palpable realidad que impone el bloqueo estadounidense.
En el tema de educación, la Federación ha contribuido, conjuntamente con el Ministerio de Educación, a poner fin a las limitantes que impedían a la mujer acceder a las llamadas carreras tabúes.
Hoy ellas son el 62 por ciento de la matrícula en las aulas universitarias, y crece su presencia en carreras técnicas, como: Ingeniería Industrial, Informática y Agronomía.
Ciertamente para el funcionamiento de la FMC es necesario cotizar, pero vale, y mucho más, funcionar y hacerlo bien.
Si criticamos a la Federación por deficiencias y limitaciones propias, la falta de iniciativas, la incapacidad para adaptarse a los tiempos actuales y escuchar las nuevas voces que surgen, de hecho nos estamos señalando a nosotras mismas.
Entonces, a nadie más que a las féminas les corresponde la honrosa misión y el compromiso de continuar aportando desde sus bloques y delegaciones, para garantizar larga vida a su representación, nacida el 23 de agosto de 1960 como una estructura genuina y fielmente cubana.

Fuente: AIN


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