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Hoy de tragos, mañana de resaca

Las bebidas en exceso dañan el hígado. Foto: Amauris BetancourtLos problemas relacionados con el alcohol causan un gran impacto en la salud, más de lo que la gente puede llegar a imaginar. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en un informe reciente, señala que el alcohol provoca casi el cuatro por ciento de las muertes en todo el mundo.

Es decir, unos 2,5 millones de defunciones al año. Más que el Sida, la tuberculosis o la violencia.
El consumo de esta droga tiene diversas variantes, una de ellas es el abuso del consumo, que por lo general provoca la llamada resaca, común en Cuba en esta temporada de verano, de alegría y frecuentes fiestas.

La causa de la resaca es obvia: beber alcohol en exceso. El asunto no es sencillo ni banal, esta puede producir problemas de memoria y dificultades en la capacidad visual-espacial, además de otros síntomas, que podrían llevar a situaciones de riesgo.

No hay fármacos ni remedios caseros que alivien verdaderamente el malestar del día después de una “celebración etílica”, extendido mal que no respeta regiones geográficas ni clases sociales.

Sus efectos se hacen sentir cuando el alcohol ya ha sido eliminado del organismo; tal vez uno de sus derivados, llamado acetaldehído, sea la causa. Otros factores podrían ser la deshidratación, un bajo nivel de azúcar en sangre y las alteraciones en los ritmos biológicos y del sueño. Además lo mucho que se comió y se bebió, incluyendo bebidas no alcohólicas, y también el estrés que suele estar asociado con las fiestas, reuniones y encuentros.

Mientras más oscuro sea el alcohol, más potencial hay de resaca. Los productos secundarios de la destilación que proporcionan el color, el sabor y el aroma que se encuentran en el ron, el vino tinto, el brandy y el whisky hacen más probable que se tenga resaca que si se bebe alcohol más claro, como el vodka, el vino blanco o la ginebra.

Eso no significa que se puede beber alcohol claro con impunidad, pues otro factor muy significativo es la cantidad. O sea, que al final no importa el tipo de alcohol: si se bebe en exceso, se sufrirá una resaca.

Cuando comienzan los síntomas la concentración de alcohol en sangre está próxima a cero; este estado puede seguir hasta más de 24 horas después del despertar, con una variedad de síntomas que aquí relaciono.

• Sed
• Fatiga, con frecuencia acompañada por la incapacidad de dormir
• Debilidad
• Dolor de cabeza y muscular
• Irritabilidad
• Náuseas, vómitos y dolor de estómago
• Mareo
• Sensibilidad a la luz y al sonido
• Menor capacidad de concentrarse o enfocarse
• Trastornos de la memoria y la atención

Los supuestos remedios, suelen tener algún componente con cafeína, por lo cual la persona se siente más despejada, con ello se corre el riesgo que no se de cuenta que sus reflejos están disminuidos. Se recomienda que en la mañana siguiente la persona debe estar especialmente atenta en actividades que supongan algún riesgo, desde manejar hasta cruzar una calle.

En Cuba son comunes una serie de “remedios caseros” entre los que se incluyen la aspirina, el café, el agua bien fría “con hielitos”, la leche, los jugos de frutas y la miel, entre otros. En realidad no hay evidencias de que ninguna de estas intervenciones sean efectivas para tratar la resaca. El tiempo y reemplazar líquidos siguen siendo la única ayuda para los que beben de más.

Se pueden tomar ciertas medidas para reducir las probabilidades de resaca al día siguiente. La primera es comer antes de beber porque la comida ayuda a que el metabolismo del alcohol sea más lento. Además es saludable beber agua, jugo u otras bebidas sin cafeína entre cada bebida alcohólica. Esto no solo ayudará a que consuma alcohol con más lentitud, sino también a reemplazar algunos de los fluidos o líquidos perdidos.

Pero lo más importante es aprender a beber socialmente. Es recomendable beber poco a poco. Tomar grandes cantidades en un corto período provoca que el hígado “se ahogue” en alcohol y este se absorbe, entonces, de forma más rápida. En general, la regla es una o dos “líneas” por hora, pues ese es el máximo de alcohol que el hígado puede procesar en ese tiempo.


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