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¿La captura de un carterista?

Jorge Milanes Despaigne

Foto: Juan Suarez

Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — A las 10:00 am venía del Vedado en una ruta P-5, que va hasta la Avenida del Puerto de La Habana Vieja. Al bajar crucé la calle, buscando la Plaza de Armas; cuando, de repente, dos individuos jóvenes:

— Ciudadano, ciudadano  —escuché voces a mi espalda. Al voltearme, vi en la acera, que yo había dejado atrás, que uno de ellos me hacía señas con la mano para que me acercase a él. Así lo hice.

— Buenos días —me saludan los dos mostrándome un carné (¿?).
— ¿Puede identificarse?
— Sí, ¿cómo no?

Saqué mi carné de identidad (CI), se lo entregué, lo miró pero, al parecer no les convenció.

— Tienes que ser más discreto —me dice el otro en voz baja.

Lo miré fijo, confundido, mi rostro, lentamente, se fue transformando. No tenía idea de lo que estaba pasando.

— ¿Qué usted dice, de qué ustedes me están hablando? —les contesté con marcada insistencia.

— Que tienes que ser más discreto. Desde que te montaste en la guagua te venimos observando y has estado tratando de carterear pero no se te ha dado la oportunidad. -no pude aguantar más y le dije muy firme mirándoles a los ojos.

— ¿Cuándo ustedes se especializaron en adivinar carteristas?, tampoco creo que ese sea su trabajo, porque de la manera  que lo hacen no van a capturar a nadie.

— ¿Usted trabaja por aquí?

— Sí, —le conteste algo incomodo.

— Me muestra su carné laboral.

— Sí, como no. —le enseñé el carné de trabajo y, mientras me chequeaban por wallkie tallkie mis antecedentes penales, me acomodé bajo un árbol a esperar su respuesta, un minuto después me llaman y me dicen:

— ¡Disculpe compañero!, nosotros no somos profesionales en esto, es que estamos tras la captura de una red de carteristas que diariamente monta el P-5, pero nos falta mucho.

— Yo quiero que no dejen ni un carterista en La Habana, pero ustedes están bien perdidos de su objetivo, si es que no soy yo el que está equivocado.


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