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Cuba se vuelve albiceleste

Por Ronal Quiñones  (Photos: Juan  Suárez)

Del partido Argentina-Holanda.

Del partido Argentina-Holanda.

HAVANA TIMES — Con el avance de Argentina a la final del Mundial de fútbol contra Alemania, la gran mayoría de los cubanos hala ahora para el carro albiceleste.

No es que los alemanes no tengan sus seguidores, pero el mayor por ciento de fanáticos cubanos se divide entre Brasil y Argentina, y como los anfitriones ya no pueden aspirar a otra cosa que el tercer puesto, los amantes de la casaca verde y amarilla se suman ahora a la marea albiceleste.

De nuevo se vivió intensamente el Mundial en Cuba, y en La Habana específicamente fue hermoso lo visto en el céntrico cine Yara, sede habitual del Mundial desde la edición pasada.

Hasta allí nos desplazamos para ser testigos de la incontenible alegría de los seguidores de Argentina, que luego de 24 años vuelven a festejar el acceso a una final.

“Es increíble”, nos dice Gerardo, “sufrimos, porque si no, no nos sentimos argentinos, pero la felicidad de estar en la final lo compensa todo. Argentina no ha jugado todavía como puede hacerlo, pero espero que lo hagan en la final contra Alemania”.

“Tiene que ser mi hermano”, interviene Yoan, “ya van seis partidos y no acaba de encajar la ofensiva. A la defensa todo ha funcionado perfecto, y eso que siempre fue lo más criticado, pero en la delantera no ligan dos partidos buenos seguidos. Ojalá (Ángel) Di María pueda volver para la final, porque es el complemento perfecto de (Lionel) Messi, que hoy estuvo ausente”.

“El hombre del partido ha sido el portero”, apunta Maikel, “yo mismo no creo que sea el gran portero, pero se lució en los penales y me hizo recordar a (Sergio) Goicoechea en 1990. Las pocas veces que ha hecho falta, ha respondido, aunque me gustaría que saliera un poco más, parece que lo tienen encadenado a la portería”.

Brasil-Alemania

Brasil-Alemania

“Y qué me dices de (Javier) Mascherano, si no es por él no llegamos aquí. Acabó con (Arjen) Robben, se lo comió todo el tiempo. Gracias a él la defensa y el portero pueden jugar relajados, porque si alguien pasa por delante de él ya llega medio muerto”, agrega Nivaldo.

Brayan, que nunca ha visto a Argentina llegar tan lejos porque tiene 20 años, muestra la preocupación porque Alemania se ha visto muy superior, y no sabe cómo parar a esa maquinaria. “Necesitamos que Messi despierte de una vez, porque si no nos van a pasar por arriba.”

“Mientras sigan defendiendo así”, opina Conrado, “no me preocupo demasiado, porque delante Argentina tiene mucho talento, y tiene que acabar de explotar. Yo creo que en la final es cuando mejor van a jugar (Gonzalo) Higuaín, (Ezequiel) Lavezzi y el Kun (Sergio Agüero).”

“Sí, pero no te olvides que Alemania es distinto a todos los equipos que han enfrentado hasta ahora. Holanda era Robben, Bélgica (Eden) Hazard y Suiza (Zerdan) Shaqiri, con Alemania es distinto porque tiene muchas variantes al ataque y son demasiados hombres a marcar”, alega Yorbis.

“Eso es verdad”, responde Julio César, “por eso hace falta que Messi esté en forma y los delanteros afilados, porque así se tienen que preocupar más por la defensa y no se pueden mandar todos a meter goles. Para mí la clave va a ser la delantera argentina, si logran meter en problemas a los defensores alemanes, que son muy altos pero lentos, entonces hay partido para Argentina”.

La felicidad era enorme entre los parciales albicelestes, muchos de los cuales fueron a bares cercanos para festejar luego de salir del Yara, como seguro hicieron en otros puntos del país. En el horizonte tienen la final, pero ya habrá tiempo de pensar en eso, ahora están disfrutando de lo lindo.

DECEPCIÓN BRASILEÑA

Por el contrario, profundamente decepcionados quedaron un día antes los aficionados brasileños, que suman cientos de miles en Cuba, tras la humillante derrota ante Alemania, la más abultada encajada jamás por el equipo auriverde.

Luego del 5-0, en apenas media hora de juego, comenzó el desfile en el cine Yara, atestado desde el comienzo, en su mayoría precisamente por seguidores de la Canarinha.

Casi todos los que se quedaron hasta el final fueron los admiradores del fútbol teutón, que no son pocos, pero no se comparan en número con sus rivales de turno.

“Esto es una vergüenza”, me decía Yury. “El equipo no estaba jugando bien, pero siempre confiamos en que reaccionarían al verse ya en semifinales y con el apoyo de su público.”

No es que los alemanes no tengan sus seguidores, pero la mayoria de los cubanos irán con Argentina en el final.

No es que los alemanes no tengan sus seguidores, pero la mayoria de los cubanos irán con Argentina en el final.

“Eso fue un sueño nada más”, me dijo por su parte Sebastián. “Se veía venir, y sin Neymar ni Thiago Silva solo nosotros podíamos creernos que podrían con los alemanes”.

“Pero no es eso brother”, dice a su vez Emilio, “el problema es que lucieron como un equipo juvenil, parecía que era Cuba contra Alemana y no Brasil. Daban pena los defensores, porque los alemanes hicieron lo que les dio la gana con ellos, en el pase pase como si estuvieran jugando un partido de barrio. Nunca vi a un Brasil tan malo”.

“¿Ahora extrañan a Ronaldinho, no?”, interviene Yosuán. “Yo lo dije desde el principio, con Neymar nada más no se puede ganar. La Copa Confederaciones es una cosa, y el Mundial otra. El año pasado ellos no tenían presión, porque venían de despedir al otro técnico, pero en el Mundial iba a ser demasiado y esos jugadores no están acostumbrados. Se vio contra Chile, que cuando se fueron a penales se pusieron a llorar. A Colombia le ganaron con dos jugadas a balón parado, pero nunca vimos el Jogo bonito”.

Por el contrario, entre los seguidores alemanes primaba la euforia: Al fin se va a hacer justicia esta generación, que no pudo ganar en su país ni en 2010. Ahora van a demostrar que ellos sí pueden, sea quien sea el rival, proclamaba Eugenio.

Raydel, otro furibundo seguidor del balompié germano, añadió que le dio pena el equipo brasileño, desecho totalmente luego del segundo gol, e incapaz también de descontar hasta el final del partido, cuando ya perdían 7-0.

“El domingo nos vemos de nuevo aquí”, gritaba a unos amigos otro fanático, agitando sobre su cabeza la bandera negra, roja y amarilla.

El duelo está planteado, este domingo volverá a llenar el Yara con los colores de Argentina y Alemania.

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