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El enredo del periodismo estatal cubano frente al Ejército Islámico

Vicente Morín Aguado

Combatientes del Estado Islámico.  Foto: infobae.com

Combatientes del Estado Islámico. Foto: infobae.com

HAVANA TIMES — “Aumentan tensiones por bombardeos de EE.UU. contra el EI en Siria” fue el titular de Granma del pasado 24 de septiembre, de un artículo del cual entresaco el siguiente párrafo: “EE. UU. emprendió esa operación a pesar de que el gobierno de Damasco advirtió que cualquier ataque unilateral contra Siria con el pretexto de combatir el terrorismo será considerado una agresión.” (Sin firma). Después de esta señal emitida por el órgano oficial del Partido Comunista, en Cuba ningún reportero se atreverá a decir otra cosa.

¿Debió Estados Unidos pedirle permiso a Siria?

El Ejército Islámico tiene bases en el país, fronterizo con Irak, Turquía, Líbano, Jordania e Israel. Hasta ahora no se conoce de acciones militares sirias contra estos trasnochados islamitas, cuyo objetivo, proclamado a sangre y fuego, es regresar al califato Omeya de hace mil 400 años.

Lo primero es considerar que el EI es un agresor ocupante de parte del territorio nacional damasquino, por tanto se impone una reacción ante tal ofensa si es que, de paso, se advierte a los demás estados que no deben intervenir en los asuntos internos del país, considerando además que este cuerpo armado intruso invadió territorios vecinos, amenazando a otros con su declarada obsesión de regresar al desaparecido imperio de los sucesores de Mahoma.

Los objetivos y acciones de este sorprendente nuevo cuerpo armado no sólo amenazan al mundo occidental europeo-americano. Directamente constituyen un ataque a la soberanía de los países de la región, Siria incluida.

Debemos pensar que el gobierno de Bachar Al Assad, cargado de problemas internos, carece de capacidad militar para enfrentar esta nueva y severa complicación, aunque también cabe considerar que Damasco acepte a la fuerza invasora de forma circunstancial, necesitando aliados en su prolongada lucha contra la oposición interna.

Recordemos además que la frontera sirio-iraquí fue siempre un estratégico puente de suministros, tránsito también, de los opositores a las tropas norteamericanas de ocupación después de la caída de Saddam Hussein. La “ojeriza” de Washington tiene sus lógicas.

De cualquier manera el ataque estaba decidido porque no se puede combatir a los extremistas del EI parcialmente, es imperioso atacar sus bases donde quiera que se encuentren. La pregunta sería, ¿Si los norteamericanos piden el permiso y no se lo conceden? De todas formas el ataque iba, por tanto bastaba con la cortesía de informar antes de ejecutar.

Rusia y China aparecen citadas por Granma, respaldando la endeble posición Siria, es normal y tiene sentido tratándose de potencias en ascenso, rivales de Estados Unidos y sus aliados miembros de la OTAN. No creo que en el caso de estos gigantes territoriales emergentes, las acciones pasen más allá del ámbito diplomático, aunque Moscú tiene implicaciones cercanas con el Oriente Medio, tanto en la geografía como en los vínculos económicos, políticos y militares. Los rusos han declarado su voluntad de combatir a los terroristas islámicos.

Cuba, país pequeño, cuyo gobierno permanece en la opción política de ser una alternativa a utilizar por las potencias rivales de EE. UU. tiene cierta lógica a la hora de mantenerse neutral en este conflicto, aunque moralmente es imposible apoyar las crueldades del Ejército Islámico, tampoco sus pretensiones territoriales, cuya realización sería el fin de la soberanía de varios estados árabes reconocidos por toda la comunidad internacional, países con los cuales mantenemos buenas relaciones, incluso históricas, Siria particularmente.

Como periodista para mí está clara la decisión norteamericana de atacar las bases del EI donde quiera que se encuentren, sobre todo si no hay respuestas efectivas contra estos ocupantes, cuyo avance es un peligro inminente para la precaria estabilidad del siempre convulso Medio Oriente.

Como siempre, la prensa cubana, impotente ante los crecientes desmanes de unos “aliados” islámicos, monstruosos y estúpidos,- recuerdo a Fidel Castro luego del 11 de septiembre- pasará a enumerar las víctimas civiles de los bombardeos y demás atrocidades generadas por cualquier guerra, demostrado está, sean quiénes sean los contendientes.

También nuestros medios oficiales andan recalcando los oscuros orígenes del Ejército Islámico, donde combaten varios cientos de mercenarios europeos. Tal parece que el pasado pueda variar la culpabilidad del presente.

La crueldad no tiene una definida dimensión estadística o histórica.

Un partido político, especialmente si gobierna, necesita expresar su dictado y tiene derecho a contar con medios de prensa con vistas a enviar su mensaje a toda la sociedad. Lo inaceptable es que toda la prensa de un país se pliegue a este dictado, sin ofrecer argumentos diferentes, capaces de expresar las variantes visibles y ocultas del asunto, con el propósito educativo de poner a pensar a la gente.

Al corear la señal de Granma, los periodistas del oficialismo hacen el ridículo, aparecen como tontos, despistados, desconocedores de noticias en primera plana a través del mundo. No creo realmente que estos colegas estén menos capacitados que los demás, sencillamente se enredan en la propia madeja de la cual no pueden zafarse.

vicentemorin@yahoo.com


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