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El poder del pueblo, ese sí es poder

Rosa Martínez

Foto: Lillian Morales Romero

Foto: Lillian Morales Romero

HAVANA TIMES — Desde siempre escuché una frase que en una Cuba socialista cobraba gran valor: “El poder del pueblo, ese sí es poder”. No sé bien, no interesa mucho, quién es el autor de la idea como tal, pero sí que era usada constantemente en cualquier esfera de la vida diaria; el pueblo se creía dueño de todo:  la calle, la bodega, la escuela, la guagua, sentía que decidía los caminos de la Patria, creía que el futuro estaba en sus manos.

No tengo idea cuándo dejé de escuchar esa expresión entre las personas cercanas a mí, pero la verdad es que poco a poco muchos, especialmente los más jóvenes,  comenzaron a pensar  que su opinión no importaba o no era escuchada.

Recuerdo algunas ocasiones específicas, como cuando decidieron sacar algunos productos (esenciales para la vida) de la tarjeta  de abastecimiento y liberarlos a precios mucho más elevados,  como el jabón y la pasta dental, por supuesto los de menos ingreso serían los más afectados; otros simplemente desaparecieron de la canasta básica, en medio de la escasez que vivía el país y  fueron surgiendo paulatinamente en las shoppings (tiendas del Estado que venden en una moneda dura que no gana la población), y después en los llamados Mercados Ideal, con los precios que ya conocemos.  El salario se mantuvo igual.

También alargaron la edad de jubilación de 60 a 65 en el caso de los hombres y de 55 a 60 en el de las mujeres; tuvo que ver en eso que algunos seguían laborando tiempo después de llegada su edad de retiro, pero todos sabemos que no lo hacían por amor, sino por necesidad.

Igualmente, más de un millón de trabajadores estatales fueron sacados de sus puestos, evidentemente era una necesidad del Estado que tenía miles de plantillas infladas en todos los sectores, ¿pero era culpa del empleado?

Con ninguna de esas medidas estuvo de acuerdo la mayoría de la población cubana, pero aún así ocurrieron.

Quizás con esos cambios, tal vez antes, comenzó el descontento de una generación nueva  que no se parece a la mía, mucho menos a la octogenaria que permanece en el poder.  Hasta ese momento, el apoyo a la Revolución y a sus líderes había sido en mayoría, pero eso ciertamente cambió.

Mis padres creen que todo comenzó con la llegada del llamado Periodo Especial que trajo tanta hambre, miseria y desesperación a la mayoría de las familias cubanas, yo creo que fue después. Creo que fue cuando la economía mejoró un poco, cuando comenzaron a llegar los dólares del turismo y de los viajes al extranjero, cuando unos pocos se percataron que era mejor ser pobre en un país capitalista y no miserable en uno socialista, entonces comenzó la migración que hasta ahora no cesó.

Escucho en las noticias que gracias a semanas de protestas del pueblo venezolano, el Consejo Nacional Electoral de ese país anunció finalmente el inicio del proceso de validación de firmas para activar el referéndum contra el presidente Nicolás Maduro. Me percato que el poder el pueblo,  ese sí es poder.

 


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