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El hombre que le “tiró” a Fidel…

Las manos no dejan de sostener la cámara, como mismo sostiene la escrita su vida entera. Efraín Cedeño lleva 40 años al servicio del periodismo, 36 de ellos en el Periódico 5 de Septiembre, y no se cansa. Ha pasado por todo tipo de historia, pero las Castro a son, por mucho, las que siempre quiere contar, las que desempolva con un orgullo sano.

“Yo vengo de una familia humilde, mi papá era de la lucha contra bandidos y demás, y me inculcaron aquello de Fidel en el Granma, en la Sierra, en el Moncada, en el : fui fidelista desde niño. Para mí era lo más grande de la vida por su lucha por el pueblo de Cuba y el de América Latina.

“La primera vez que lo vi personalmente estaba en la de la fábrica de cemento, en el año 1976. Después de esa, cubrí sus visitas a la Refinería, la Central Electro Nuclear (CEN), el Combinado pesquero, la , el , hotel Pasacaballos, el hospital de Cienfuegos, actos en conmemoración al 26 de julio…

“La única vez donde no le hice fotos fue en el aniversario 25 de la inauguración del hospital, última visita a la provincia. Yo era un invitado…y Dorado, de nuestra redacción, tomó las fotos de esa cobertura”.

Recuerda con total devoción. La voz se le quiebra a ratos. En flashazos le vienen las historias, las memorias de cuando podía casi tocarlo…

“En una ocasión en la CEN estaban todos los , los y los de Cienfuegos. Sale uno del personal de la seguridad y llama a Cedeño, solo a Cedeño para entrar a la sala de protocolo donde se encontraba la maqueta de la obra. Humberto Miguel (entonces primer secretario del PCC en la provincia) había hablado con Fidel para mandarme a buscar y él le dijo que me reconocía de otras visitas. Fidel tenía una mente muy clara, no se le olvidaba nada y me recordó.

“Era un lugar pequeño, apenas cuatro o cinco personas las que había allí y yo estuve tan cerca. En ese momento él me dice: ‘tírame la foto firmando el casco de la CEN, para ver si en verdad eres buen fotógrafo’. Eso para mí fue un orgullo muy grande.

“Otra anécdota fue en el año 1981 cuando atracó un destacamento naval soviético en la Zona 1, la terminal de azúcar. Llegué con mi cámara de rollo y no sabía que la mayor novedad era la presencia allí de Fidel y Raúl. Anochecía, una hora muy difícil y yo tenía un lente normal. Raúl me pide una foto con todos los miembros del destacamento, junto al barco y posando. Imagínate tirando con rollo, sin saber lo que había tirado. Al terminar, Raúl me pide la imagen.

“Solo le pude tirar dos fotos: tenía una zenit con un flash de poca capacidad de iluminación, y debía esperar a que cargara. Regresé al periódico 5 de Septiembre en un puro temblor a revelar la foto con un carro esperando para llevarse el negativo. En esas oportunidades el tanque de revelado me temblaba en las manos. No sabía si darle más movimientos o menos. Incluso cerré la puerta del laboratorio para que nadie me molestara. Cuando tocaban siempre le respondía NOOOOO…, por suerte todo salió bien”.

Ahora sobre su cuello cuelga una Nikon digital y alaba sus bondades. Pero tratándose de Fidel no hace la diferencia, según dice…

“Fidel es impresionante, parecía que siempre te estaba mirando o que te iba a pedir alguna cosa. Yo quería que saliera eso en las fotos, quería que las personas lo vieran desde su naturalidad, desde lo espontáneo. Siempre quedaba bien, era fotogénico…”.

No muestra en su casa las fotos de Fidel que con tanto orgullo menciona. Y no dejamos de preguntarle: “Las tengo, pero no en un cuadro. Siempre he preferido verlas en la prensa, sentir que esas fotos son de todos los cienfuegueros”.

Ante los recientes acontecimientos ¿qué foto debía ilustrar el paso de Fidel Castro por Cienfuegos?

“Si fuera a proponer alguna para una publicación especial daría la del recibimiento a Fidel en el Paseo del Prado. En esa él saluda al pueblo. Había cientos de personas, todos querían verlo. Una foto que habla de su protagonismo, del amor de los acá hacia él…”.

Por casi cuatro décadas Cedeño fue uno de los afortunados: le “tiró” a Fidel en más de una ocasión y siempre acertó en el blanco.

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