Mas de 200,000 enlaces a la prensa Cubana . Miles de visitantes diario. Necesitamos un servidor mas fuerte. Ayudanos por favor.


Aquel recuerdo de Florentino

Cada cubano tiene una historia con Fidel: cercana, íntima, distante. Florentino García Fernández guarda la suya con el mismo recelo que sentimos hacia algo especial o único. Quizás por eso nunca la contó a nadie, ni a los compañeros de trabajo ni a los vecinos. Fueron sus hijas quienes lo impulsaron a venir al periódico. “Papá, ve, ya verás que sí”, le insistieron. Llegó a nosotros dispuesto, con una ola de recuerdos en la cabeza y tres fotos amarillentas en el bolso.

“Junto a Fidel estuve en un momento importante para mí. Había sido elegido como vanguardia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Nos encontramos primero en Santa María del Mar, La Habana; él venía en su caravana y nosotros íbamos delante en una guagua. Cuando se atraviesa, le dije al chofer: ‘¡Para, para, ahí viene el Comandante!’ Fui rápido hacia el ‘yipe’ y le sugerí continuar el camino, consciente del peligro que podría significar para su vida un acto espontáneo de ese tipo”.

“Por favor, chofer, arranque y váyase”, le indicó Florentino, con la determinación de un jefe a quien pocos discutirían sus órdenes. Entonces era teniente de corbeta; y había participado en la Campaña de Alfabetización, allá por la zona de Guabairo, en Cienfuegos, donde enseñó a leer y escribir a dos personas.

“Nosotros seguimos hacia el hotel Habana Libre y al rato llegó Fidel, prosigue el relato. Yo estaba sentado en el extremo izquierdo de una hilera, él pasó y colocó su mano sobre mi cabeza; tenía esa costumbre. Allí realizó una explicación amplísima de miles de cosas y al concluir, nos dijo: ‘Bueno, ustedes merecen un premio grande, pero la situación del país es difícil; lo que tenemos es un reloj’”.

En la foto, Florentino junto a Fidel Castro (situado delante a su izquierda ) y oficiales de las FAR. Foto: cortesía del entrevistadoEn la foto, Florentino junto a Fidel Castro (situado delante a su izquierda ) y oficiales de las FAR. Foto: cortesía del entrevistado

Florentino ni siquiera olvida los detalles del reloj, de esfera blanca y con dos segundos de atraso, según le advirtió el propio Comandante. En ese contexto le pidió tomarse una foto con los marineros. Lo hizo con el mismo atrevimiento con que horas antes le había ordenado subir al carro y no poner en riesgo su seguridad.

“Conversamos bastante, y de pronto, indagó: ‘¿Por qué estás tan flaco?’. Le respondí: ‘Soy marinero, navego mucho’. Ahí pareció quedar el asunto, no indagó sobre nada más. Ya en la noche, el jefe de la dirección política de las FAR, se acercó y me dijo: ‘A ti vamos a hacerte unos análisis’. Al regresar a mi unidad, fui ingresado en Villa Clara y luego en La Habana, permanecí seis meses hospitalizado.

“Desde aquel instante, siempre me pregunté por qué a Fidel Castro Ruz, con tantos problemas a atender, le preocupó la delgadez de un simple oficial. Debió ser por su humanidad, su carácter sencillo, humilde”, intenta responder Florentino, en voz baja, con la mirada inocente, convencido de las razones que apunta.

¿Qué edad tenía? ¿Cuándo ocurrió su encuentro con Fidel?

“Yo era joven, en la foto se ve que era un muchachito”, afirma Florentino.

No recuerda con exactitud el día ni el mes, tampoco el año. Sabe que fue a finales de la década de los 60; sabe también que tocó sus manos, le parecieron suaves; sabe que lo sintió. La memoria le trocó de repente las fechas, pero ante la contrariedad del tiempo, conserva todavía esa anécdota, ingenua, tal vez común, pintada en sepia como las fotos.

Guardar


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *