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Entre gorgonas reencarnadas

Las gorgonas eran tres monstruos cuyas cabezas estaban rodeadas de serpientes, poseían grandes colmillos, manos de bronce y alas de oro; eran conocidas por sus atrocidades y maldades, capaces de convertir en piedra al que osara mirarlas a los ojos. Hoy han reencarnado en modernas bestias que, como salidas de la caja de Pandora, deambulan, solapadas, por el interior de algunas entidades estatales.

Son tales los desaguisados cometidos por la malversación, el robo y la corrupción, que no pocos ven cómo la piel se les pone de gallina o se les erizan los pelos ante su presencia; quizá habrá quienes sufran de estrabismo o de una distonía en los músculos del cuello que les impide voltearse para enfrentarlas. A la mayoría nos duele en nuestras profundidades.

Ahora recuerdo que en cierta ocasión creí estar delirando, cuando escuché en una reunión la intervención de un participante: “Estamos señalados en el informe por la comisión de ¿? delitos de hurto en nuestra entidad, pero eso resulta INSIGNIFICANTE si lo comparamos con los 365 días que tiene el año”.

En otro lugar, donde se comentaba acerca de la corrupción dentro de una empresa, en la cual la suma de CUC malversada era importante, alguien dijo: “Imagina, con los salarios de la gente, ¡tienen que vivir, tienen que luchar!”.

¿Vivir, luchar? Entonces debo imaginarme al robo, la corrupción y la malversación de los bienes del Estado como una manera de enfrentar el día a día. ¿Qué puede ser significativo? ¿Acaso deben prevalecer la justificación de los hechos y la actitud tolerante?

Extraño a Fidel; hoy lo extraño más que nunca. En abril de 1992, ya inmersos en el período especial, clausuraba el VI Congreso de la UJC y refería: “Si nosotros hubiéramos sido de barro, si nosotros hubiésemos sido elaborados con clara de huevo, si nosotros hubiésemos sido blandos, ¿qué quedaría de este país?, ¿qué quedaría de esta Revolución?”.

Valdría la pena preguntarnos: ¿cómo puede pensarse de esa manera, realizar un cálculo tan frío e inexacto?, ¿cómo puede verse de manera apacible la comisión de delitos, el robo, la corrupción y la malversación, y justificarla, apoyarla?

Quienes así obran están muy lejos de comprender que una sola de esas acciones daña en lo más profundo a la economía nacional, lacera la imagen de su entidad e interfiere en la credibilidad de nuestro proceso social.

Según ha trascendido en varias investigaciones, entre las causas que propician estas transgresiones económicas, o como prefieran llamarle, están las indisciplinas, el ineficiente control interno, las irregularidades en la aplicación de la política de cuadros, inadecuados métodos y estilos de dirección con marcados y negativos problemas organizativos, falta de sistematicidad, burocratismo, ausencia de un efectivo quehacer de equipo y deficiente control y supervisión por los organismos superiores a entidades, y de estas a unidades y áreas.

En la reflexión del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, titulada Los vicios y las virtudes, publicada el 19 de septiembre de 2009 en el periódico Granma, alertaba acerca de que toda manifestación de privilegio, corrupción o robo tiene que ser combatida. “No hay excusa posible en esto para un verdadero comunista. Cualquier tipo de debilidad en tal sentido es absolutamente inadmisible”, escribió.

Más adelante alertaba acerca de que el robo en fábricas, almacenes, servicios automotrices, hoteles, restaurantes y otras actividades donde se manejen recursos o dinero, tiene que ser lidiado sin tregua, sancionar a los responsables de forma madura y eficaz, aparte de las medidas legales correspondientes.

Evaluar la actividad de prevención y la necesidad de multiplicar los esfuerzos en el cultivo de valores éticos y morales, desarrollo del conocimiento y la conciencia para erradicar los daños provocados como consecuencia del voluntarismo, inercia, mecanicismo y acomodamiento de quienes tienen la responsabilidad de dirigir y administrar los recursos materiales y humanos, debe ser una tarea constante, alejada de paternalismos o falsos conceptos de amistad.

No por gusto en los Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados en el VI Congreso del Partido, se recoge desde principio a fin, la voluntad de velar por los recursos del Estado y combatir, desde cualquier sitio, aptitudes como las expuestas en este comentario.

Entonces, la lección para los interlocutores de marras será bien clara. Ganar en esta batalla de males, desatados de la famosa “cajita”, abierta por la curiosidad de la joven Pandora, es posible si quienes deben cuidar del patrimonio ajeno profundizan en las vías de detección de las causas y condiciones propiciadoras del delito y la ilegalidad; por supuesto, sin excluir el rigor al procesar las conductas delictivas e indisciplinas sociales, pues son estas las que más afectan al país y a la población.


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