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“Fidel no es solo de Cuba”

“Quiero que escribas lo que te voy a decir, ¡esto no se me puede quedar dentro!”, sonó al teléfono doña Tomasa Prieto, mi abuela paterna, que en unos días cumplirá 93 años. “Yo me acostaba todos los días pensando en cómo darle educación a mis hijos, si aquella finca no era nuestra y por buena que fuera la cosecha de tabaco, apenas alcanzaba para pagar las deudas, y eran siete vejigos”. Pero llegó Fidel Castro con su Revolución nueva y las cosas cambiaron para su prole numerosa.

Ilustración: VillafañaIlustración: Villafaña

“Cuando llegó Mongo Treto buscando una tierrita para plantar la escuela, le dije al viejo: allí en el bajío, cruzando el río, al lado de la ceiba, allí le daremos el lugar para la escuela. Pero antes vinieron buscando donde albergar a los alfabetizadores y también les ofrecí mi casa, la mejor cama y les acompañaba en las noches, a la luz del farol.

“No sentí ni miedo aquella vez, cuando en plena comida, llegaron por todos las puertas del comedor, unos bandidos y su jefe, venían, expresamente, a llevarse al maestro. Pero Alfaro, así se llamaba, era de Camagüey, estaba para el pueblo y no regresaba hasta el día siguiente, por suerte. Metieron las manos en la comida. Entonces se llevaron al viejo. Yo estaba al parir a Felipe, el más pequeño de los varones, salí para el camino, detrás de ellos, con una lámpara de aceite de carbón y comencé a gritar, me decían ‘¡señora, cállese!’, y cuando estaban frente a la casa de tabaco lo soltaron, ¡no digo yo!”.

Tiene mil anécdotas para contar, y todas referidas a cómo su vida fue otra desde aquel mismo primero de enero de 1959. “No te voy a decir que Fidel es mi padre, pero sí mi hermano. Todos mis hijos estudiaron, casi todos universitarios, mis nietos, mis bisnietos, de dónde sacaríamos dinero el viejo y yo para lograr eso si no fuera por él. Firmé el libro, me lo trajeron a la casa, porque amenacé con ir caminando con mi bastón.

“Hay velas por él en mi altar, no tiene ángel de la guarda, ¡qué va!, él es uno mismo; desde que supe la noticia le encendí una, a ese santo que hizo posible todo cuanto había soñado, y no es cuento, que nadie lo dude. Somos todo porque se propuso hacer una Cuba nueva y lo logró. Y no es solo de nosotros, Fidel es un continente, allá por Venezuela anda mi nieta Yaimadelis, que es médico”.


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