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“Tienes razón, Benny Moré”

Hace pocas horas, antes de regresar a La Habana, le puse una mano por encima del hombro a Benny Moré. Hablé con él (un poco más adelante les contaré). Y hasta nos tiraron una foto. Bueno, en realidad fue con su estatua de bronce. La situada en el Prado de “Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí”, como sentenció en inmortal canción. La figura se encuentra a pocos metros del periódico 5 de Septiembre. Sí, empecé con una imaginación algo exagerada, muy válida en este caso: Voy a intentar escribir una crónica.Y casi todo es posible en este género periodístico en que se busca, como en ningún otro, tocar el corazón…

Quiero recordar, sin demora, que desde hace más de una década los cienfuegueros realizan un gran esfuerzo, con muy buenos resultados, porque en todo el país se escriba mejor en esta bella modalidad: acaban de organizar, del 8 al 10 de diciembre, el XI Encuentro Nacional de la Crónica Miguel Ángel de la Torre(1884-1930), en honor al destacado periodista y escritor local.

Algo quedó demostrado: los jóvenes vienen chapeando muy bajito. Lo pudimos comprobar desde que nos montamos aquí en el ómnibus que nos trasladaría hasta la sede, al escucharlos hablar. Y allá con las sesiones de lecturas y análisis de crónicas. En total nos reunimos unas 34 personas (de ellas, 24 invitados), provenientes de once provincias: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Santiago de Cuba, y, claro está, Cienfuegos.

¿Hace falta decir que, pese a los jóvenes, yo tenía alguna esperanza de ganar? Allá me había llevado, por ser uno de los seis finalistas entre 28 trabajos en prensa escrita, una crónica publicada en la revista Bohemia(¡Si me leyera!). En ella contaba mis avatares para poder alguna vez entrevistar al querido entre nosotros Gran Maestro ucraniano Vassili Ivanchuk. No lo he conseguido. Pero igual le doy las gracias. Me llevó a Cienfuegos. Y un día antes de los resultados en el “Miguel Ángel de la Torre” se dio a conocer de forma oficial acá que esa crónica había ganado el Concurso Nacional de la Prensa Deportiva José González Barros.

¿Las dos figuras más conocidas? Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo, siempre ofreciendo frutos del magisterio, protagonista de más de una conferencia. Y Julio Acanda, el cronista de las noches dominicales del Noticiero de Televisión, el conductor de Entre amigos… Una anécdota sobre Acanda. Una señora que se enteró estaría esa mañana en el 5 de Septiembre, fue a conocerlo. En otras ocasiones había ido allí a buscar papel carbón para teñirse el pelo. Anoté su número de teléfono con la promesa de pasárselo. Él llegó al rato. Y desde allí habló con ella en ese momento.

Los organizadores, todos, se mostraron solidarios, encantadores, capaces de hacer sentir a uno como en casa, de casi no extrañar ni la almohada… No puedo dejar de mencionar a los trabajadores de la casa de visita del Partido, siempre atentos, y con un infaltable saludo. O al chofer, José Luis Torres Rivero, quien se sintió en su medio: “Soy un periodista frustrado”, decía.

No puede haber nada entre nosotros sin cubanía: cuando se dieron los resultados, uno de los ganadores (y aclaro no fue en prensa escrita) caminó unos metros para sentarse a solas frente a la bahía. Allí, en aparente conversación mística, parecía denotar admiración por una Diosa. Quiero imaginar que Miguel Ángel de la Torre, tan cubano en sus crónicas, lo hubiera entendido.Uno de los lugares que visitamos fue su tumba, en el cementerio de Reina. A la salida, la curiosidad nos llevó a detenernos ante la mítica de María Josefa, conocida por La Bella Durmiente.

¿Quedó claro que no gané ni el premio ni una mención? ¿Y que ser finalista y haber estado en Cienfuegos era ya un gran premio?¡No le podía pedir más ni a esa crónica ni a Ivanchuk!

Otra confesión: Cuando me abracé a Benny Moré lo felicité por su acierto con Cienfuegos. Me respondió: “Gracias. Ah…, lo tuve también con la belleza de sus mujeres”. Lo miré con admiración, se me escapó una sonrisa, y le dije: “Tienes razón, Benny Moré”.


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