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¿Y ahora…?

Por Andrés García Suárez

¿Y ahora, cuando todos seamos Fidel? Mis hijos, Fidel. Mis nietas y nietos, Fidel. Mi fallecida esposa, Fidel. Ella, la “Camilita”, maestra primaria, profesora, mujer de acero con toda la ternura que pueden tener las flores. Ella, Fidel. Mis amigos, Fidel. Mis vecinos, Fidel. Obreras y obreros, Fidel. Campesinas y campesinos, Fidel. Científicas y científicos, Fidel. Deportistas, Fidel. Intelectuales, Fidel. Niñas y niños, Fidel. Ancianas y ancianos, Fidel. Cienfuegos, Fidel. Cuba, Fidel.

Este país llorándolo, los buenos del mundo llorándolo, ¿qué va a pasar?

Después de estos nueve días de espanto y gloria, acompañados del mundo, el mundo en Cuba. Después de lágrimas, ¡tantas!, intensas, irremediables por la partida, ¿qué va a pasarnos? La clave de tanto amor-dolor está en su humanismo, que une lo diverso. Esto lo inmortaliza en el tiempo. Desafía las reglas de la vida material, de la historia misma. La clave de tanto dolor-amor está en “su adorable manía de pensar primero en los otros”, en la fiebre de su patriotismo sin fronteras físicas ni geográficas.

Fidel nos hizo artífices de la cubanía solidaria, indómitos, independientes, moderados en el tener y desmesurados en el dar. Nos movilizó en la participación necesaria y alegre de la salvaguarda de la Patria que él nos reveló como debía ser. Su vida, su idea, su virtud, es nuestra vida, nuestra idea, nuestra virtud. Es la luz que sube de tu nombre, Fidel. La fe que sube de tu nombre, Fidel. La fe en el futuro del hombre y la mujer, las niñas y niños, de la ancha Patria del mundo.

¿Pasará el dolor? No va a pasar. Permanecerá intacto. No va a pasar. Lo se bien. Mil 568 días han pasado desde la muerte de mi esposa, y permanece intacto. El dolor no va a pasar. Y es bueno que así sea. Así lo sentiremos para siempre participando en nuestras vidas.

Tampoco desaparecerá el orgullo de ser sus contemporáneos. Tampoco el agradecimiento. El compromiso. La deuda de gratitud. Su idea. Su programa. Su ejemplo personal. Su mandato. Su-nuestra Revolución…

Por eso, ¡manos a la obra!, no importa que mojadas de llanto. ¡Apresurémonos! Así que, ¿ahora? ¡Continuemos!

¡En Socialismo mejor, continuamos! ¡Ahora que todos somos Fidel! Todos y cada uno, Fidel. Eternos y perdurables Fidel. Fidel para mantener la Patria, y la América Latina, y el mundo como él lo previó, y quiso.

Así que, ahora que todos somos Fidel: ¡a salvar la Patria, a Latinoamérica y el mundo de los humildes! Salvarlos de los que jamás podrán ser Fidel.


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