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Aprender de las experiencias y extraer más moralejas

No es la primera vez que la isla se enfrenta a los tantos demonios de la Naturaleza, como las conocidas “Tormentas Tropicales” o los más mortíferos “Huracanes” de intensa movilidad y organización en sus vientos y lluvias

Imagen de huracán Irma

Imagen de huracán Irma

Escrito por Francisco Delgado

Es así como se nos presenta uno de los tantos retos de la contemporaneidad, cuya mirada impone buscar muchas más soluciones concretas y factibles a nivel de la sociedad. En especial, al margen de cualquier diario personal o diseño institucional, dígase avisos, partes meteorológicos o soluciones temporales para sortear los problemas que ocasionan estos fenómenos meteorológicos.

Sus disímiles conos de trayectorias nos enseñan una y otra vez como se burlan de los actos del intelecto y la ciencia, porque ellos se rigen por sus propias leyes, que nunca fueron comprendidas como un “todo” por los primeros filósofos de la Naturaleza que veían a dichos eventos como castigos de los dioses a la rareza del alma humana.

Así, varios pronósticos coincidían en el peligro inminente que resultaba este huracán de categoría 5 en la escala Saffir Simpson denominado Irma para el Caribe y Cuba. Su recorrido parecía tormentoso y fatigoso, pero para muchos podía ser volteado por la suerte de la ruleta. Casi como si fuera también un auto que podía ser desviado en la autopista en otra dirección y a la vez podía ser multado por exceso de velocidad. De hecho, algunos ni calcularon la extensión del fenómeno que tenía más de 300 km de radio.

Irma nos demostró que aún nos falta evidenciar más la percepción de riesgo. Es cierto que la Defensa Civil emitió temprano un Aviso, el No.1 que establecía la Fase Informativa para las provincias de Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas, Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Cienfuegos, Villa Clara y Matanzas, casi todo el país.

Pero nuevamente el hombre y su manera utópica de pensar, lo mostró confiado y sereno, para nada alerta y preparado, como el slogan televisivo. Falto la organización, la prontitud y la disciplina social, que muchas veces mostro el rostro de la apatía, incluso la incapacidad para movilizar los tantos recursos del estado que sirven de sostén al pueblo, en todas sus factibilidades y usos.

Por citar ejemplos concretos se perdieron más de 20 granjas avícolas, daños a la flora y la fauna costera, más de un centenar de flamencos muertos, un fuerte impacto ambiental a las playas y cayos, reportes de comunidades y bateyes a punto de desparecer, con afectaciones que superan el 90 % del fondo habitacional, al igual que en la capital, en municipios costeros como: Playa, Plaza, Centro Habana, Habana Vieja y Habana del Este que sufrieron daños materiales considerables en instituciones y bienes familiares, incluso en vías terrestres, tendidos eléctricos y la infraestructura turística.

Asimismo, se hicieron evidentes, las fuertes inundaciones que causaron varios destrozos en Playa Baracoa y en el oeste y este de la capital, que para algunos resultaban todavía un hecho insólito de admitir, pero la experiencia vivencial daba fe de la existencia de un acto cruel y verdaderamente inhumano. 

Casi siempre se seguía al afamado ojo del huracán, pero casi nunca se sugería en la cultura “popular” el peligro de su espíritu dionisiaco. Hoy se movilizan miles de unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ministerio del Interior (MININT), entidades gubernamentales, organizaciones sociales y de masas para ayudar a los más afectados y contribuir en la limpieza e higienización de la ciudad y porque no de Cuba en tiempos agiles.

No obstante, se debe sugerir que la “Empresa Provincial de Servicios Comunales” debe cubrir con más periodicidad, la recogida de desechos sólidos y la poda a tiempo de árboles para que no se acumulen sus residuos con los que posteriormente se generan a la llegada de las contingencias naturales y a la afectación de las redes eléctricas.

Qué bueno que así sea, y también se evidencie la mano solidaria de los pueblos amigos, pero insisto que estas jornadas de recuperación no pueden quedar en el libro de los apuntes o el presente inmediato, sino en la memoria. En ese mismo rango también deben ser interpretadas a tiempo las políticas sociales, en aras de una mayor flexibilidad, acorde a los contextos que no tienen nada que ver con la generalidad. Dígase los llamados “casos sociales” atendidos por los organismos de Seguridad Social y otros de bajos ingresos personales como jubilados y familias disfuncionales.

Es necesario pensar, actuar y buscar estrategias a largo alcance que bien pueden proceder de la voz más desconocida.  La temporada ciclónica no termina con Irma, pues solo continúa. Quedan los meses de octubre y noviembre, históricamente los más severos, ya tenemos un nuevo aviso con María y quizás pueden venir otros nombres más.

Por lo tanto, queda la obligación de las instituciones, organizaciones y de las personas a trabajar todos los días en función de prevenir, para luego no tener que lamentar. Es más fácil decir lo que no tenemos a tiempo, que simular los hechos, cuando aún nos queda mucho por hacer.

La única forma de ganar el inicio de esta ardua pelea con la Naturaleza es aprehender de ella con cautela y serenidad, para entonces, luego extraer las mayores experiencias y colocar en la mesa del dialogo las mejores prácticas y las más avilés moralejas.

La entrada Aprender de las experiencias y extraer más moralejas aparece primero en Radio Metropolitana.


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