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Cuba y el Festival Mundial de la Juventud en Rusia

Por Osmel Ramírez Álvarez

Una parte de la gran delegación cubana que saldrán pronto para el Festival de la Juventud en Rusia. Foto: Roberto Suárez/ juventudrebelde.cu

HAVANA TIMES – Muy pronto entre el 14 y el 22 de octubre de este año se celebrará en la ciudad rusa de Sochi el XIX Festival de la juventud y los estudiantes. Cuba no podría faltar a tan importante foro de reafirmación de la izquierda mundial y ya tiene lista una delegación bien numerosa de más de 250 personas.

Podría inferirse que tras un desbastador huracán que dejó al país en ruinas la participación cubana fuese suspendida. Más si sabemos que las arcas del Estado cubano están diezmadas por la crisis acumulativa del modelo político-económico socialista radical, que no produce el desarrollo deseado y programado por el Gobierno.

También por el hecho de que todo el financiamiento del evento proviene de la famosa “Caja central del Estado”. Es que en Cuba solo el “Estado” posee los recursos, no la “Sociedad Civil” de mentiritas que se subordina al PCC.

En otros países las organizaciones manejan sus finanzas y destinan presupuestos. Sabemos que en Cuba la cuota de los contribuyentes afiliados es en CUP y para pasaportes, pasajes y viáticos se necesita moneda dura (euros o dólares).

¿Cuánto importará el gasto de participación?; ¿Cuántos techos de viviendas afectadas podrían comprarse con ese dinero?; ¿a quién beneficia semejante gasto gubernamental en tiempos tan críticos? Son preguntas que se imponen.

Un gesto altruista de la Delegación cubana podría ser “donar voluntariamente” ese presupuesto asignado para la recuperación. Pero es imposible pedir espontaneidad a cuadros políticos (la  mayoría de los delegados lo son) que actúan como soldados y que ven este viaje como un premio a muchos años de servicio a favor del sistema.

Si esa fuese una idea u orientación del Buró Político, lo harían sonrientes, aunque por dentro estuviesen llorando, por el deseo frustrado de tomar al menos una bocanada de capitalismo. Pero no es esta una opción que manejarían en la Habana.

Para la política exterior cubana el evento juvenil es tan importante como una cumbre de la CELAC o de NOAL. Es un foro de propaganda del sistema y de captación y reafirmación de simpatías. Es puro proselitismo y ellos siempre están en campaña política dirigida al exterior.

Hacia el interior no hay problemas, todos los hilos del poder están sujetos y el pueblo no vota ni postula por los líderes decisores. Hacia el exterior es donde está la pelea de ellos, porque el mundo está globalizado y no tienen las armas nucleares de Norcorea ni su fanatismo popular, para enquistarse al máximo.

Por eso el sistema necesita una política exterior fuerte y “bien costosa”, que permita la supervivencia dependiente. Quien no los quiera, al menos que los tolere. Sería interesante analizar el costo real, más allá de los gastos del MINREX. El Festival de Sochi entra en este esquema y es por ello una prioridad, igual o mayor que reparar viviendas destrozadas por Irma.

Una docena de “personajes” y personalidades de toda clase serán “estimulados” con este viaje a Rusia y utilizados en el evento como vitrina del supuesto éxito del sistema cubano.

Arnaldo Tamayo, el ex­ cosmonauta; Jorge González, que dirigiera la búsqueda de los restos del Che; Jorge Berlanga, científico con resultados relevantes; Elián González, el famoso niño balsero; Fernando González, ex agente y “Héroe de la República de Cuba”; Margarita Morales, hija de una víctima del crimen de Barbados; Enmanuel Vigil, médico internacionalista; Elier Ramírez, historiador y ensayista oficialista; Iroel Sánchez, periodista y bloguero oficialista; Raúl Capote, ex agente “Daniel” de la contrainteligencia cubana; Omara Durand y Suslaidys Giralt, premiadas deportistas discapacitadas.

Cabe señalar que el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes es un evento esencialmente de la izquierda política, donde prevalece su ala radical. Aunque no está vedado a organizaciones realmente demócratas, la mayoría se abstiene de participar. Su origen en 1947 fue multilateral, centrado solo en la paz y la democracia, pero la guerra fría terminó polarizándolo hacia el ideal comunista y sus tendencias afines.

La justa causa de los que luchamos por “una Cuba democrática e incluyente para todos los cubanos” nunca se ha expuesto o debatido en ese foro mundial. Allí se nos tacha de “apátridas”, “mercenarios”, “lacayos del imperialismo”, aunque despreciemos todo eso.

Ni siquiera ha participado la izquierda demócrata cubana y ninguna organización del amplio espectro opositor, donde muchas veces prima la juventud. Allí solo participa, en representación de nuestro país, la Unión de Jóvenes Comunistas.

Esta organización no representa exactamente los intereses de los jóvenes de nuestro pueblo soberano, sino los del Partido Comunista: el “soberano usurpador” del cual es apéndice. Podríamos preguntarnos si es o no una buena estrategia continuar auto excluyéndonos de este y otros muchos foros donde hasta hoy el Gobierno cubano lleva solito la voz de Cuba.

Tal vez sería más productivo exponer en todas partes, con respeto y argumentos sólidos, la justeza de nuestra lucha. Por lo pronto la oposición cubana no parece estar lista para una batalla ideológica intensiva a todas las instancias, sin prejuicios. Cuando ese día llegue habremos crecido mucho más y tal vez tengamos, ¡finalmente!, el resultado satisfactorio que perseguimos. ¡Cuánto lo necesitamos!


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