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Formalizar un contrato, un deber y un derecho

Se ha comprobado que en no pocos lugares este acto es solo verbal, no media documento legal alguno, en el que, por ejemplo, se plasme los días y horarios de trabajo, las vacaciones o descanso

La valía del contrato firmado sigue siendo una asignatura pendiente.

Por: Carlos Heredia Reyes

Imbuidas por el auge y las perspectivas del turismo, especialmente en aquellas ciudades o zonas devenidas  polos de este sector emergente, muchas personas  han optado por ser contratadas para trabajar como ayudantes en paladares, cafeterías y otras actividades autorizadas.

Viñales, Trinidad, Varadero y la Habana Vieja, por citar algunas, no han escapado de ese fenómeno como expresión del incremento que ha tenido, y seguirá teniendo, la participación del sector no estatal en tan importante rama de la economía.

Por ello las actividades con más personas inscriptas como trabajadores por cuenta propias son precisamente la de trabajadores contratados y arrendamiento de viviendas.

Por supuesto, muchos jóvenes buscan mejoría económica, y en ese empeño el  Estado, a través de las direcciones municipales de Trabajo y Seguridad Social, de las Oficinas Territoriales de Administración Tributaria y de otros mecanismos, procura orientarles, explicarles las regulaciones establecidas, recordarles sus deberes y derechos, entre estos el de exigirles a los tutelares del negocio el contrato que debe suscribirse entre ambas partes.

Se ha comprobado que en no pocos lugares este acto es solo verbal, no media documento legal alguno, en el que, por ejemplo, se plasme los días y horarios de trabajo, las vacaciones o descanso.

Ante los diputados de  la Comisión de Atención a la Niñez, la  Juventud y la Igualdad de Derechos de  la Mujer, del Parlamento cubano, la viceministra primera del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Marta  Elena Feitó Cabrera, al referirse al Código de Trabajo, Ley 116, señaló que uno  de los aspectos fundamentales  que introdujo es la relación entre las personas naturales.

“Todo  titular que contrata trabajadores tiene  que establecer y formalizar con ellos  un contrato, o documento equivalente y  dejarlo por escrito. El Código define los  derechos mínimos que tiene que garantizar el empleador a esa fuerza contratada.

“Los cuentapropistas  tienen la garantía de ocho horas de trabajo al día, y hasta una hora más, y 44 horas semanales como máximo, al igual que los del sector estatal. Por tanto, deben  saber de  sus derechos y exigirlos.

“La  Ley 116  ratifica la igualdad en el trabajo, la no discriminación por género, color de la piel, creencias  religiosas u orientación sexual, debemos  aprovechar el conocimiento técnico que  nos brinda, tenemos las herramientas”,  argumentó Marta Elena Feitó.

En un reportaje titulado Contratos: ¿verbales o escritos?, del periódico Trabajadores, las colegas María de las Nieves Galá y Alina M. Lotti refieren que aun cuando en las relaciones empleado-empleador se definen las normas, la valía del contrato firmado  sigue siendo una asignatura pendiente, pues hay situaciones con las mujeres embarazadas, quienes después del parto, al regresar  a los puestos laborales, muchas veces se encuentran que no existe capacidad para ellas.

Algunos titulares, subraya el artículo, contratan mujeres jóvenes con buena presencia con el pretexto de atraer mayor número de clientes, y aquellas que sobrepasan los 40 años se las ven difíciles para ocupar un puesto de cara a  los consumidores.

Según lo previsto en el artículo 24 de la Ley No. 116 de 20 de diciembre del 2013, Código de Trabajo,  en el contrato de trabajo deben constar las generales del trabajador: nombres y apellidos, número de identidad permanente, tipo de contrato, fecha de inicio y su duración cuando corresponda, cargo y contenido del trabajo; cuantía de la remuneración y periodicidad de los pagos; condiciones de  seguridad y salud en el trabajo, en correspondencia con el cargo o labor; así como la fecha y firma de las partes que formalizan el contrato.

“Se pueden incluir otras cláusulas que las partes acuerden, siempre que no se oponga a lo previsto en la legislación”, aseveró en febrero último al semanario Trabajadores la máster Yudelvis Álvarez Fonseca, directora del Departamento Jurídico del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

En su opinión es necesario que cada una de las partes guarde para sí una copia de este contrato de trabajo, lo que garantiza que de incumplirse algunas de las cláusulas acordadas y en el ejercicio del derecho de reclamar directamente al Tribunal Municipal Popular, exista un documento probatorio en el proceso ante el tribunal.

“Los trabajadores lo deben exigir, a veces no se tiene en cuenta que es una garantía y es importante que lo conozcan. Algunos tienen temor a exigir o disfrutar sus derechos de trabajo, colocando en no pocas ocasiones los beneficios económicos por encima de estos derechos de trabajo, reconocidos y respaldados en la legislación”, señala la especialista.

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