Mas de 200,000 enlaces a la prensa Cubana . Miles de visitantes diario. Necesitamos un servidor mas fuerte. Ayudanos por favor.


Calendar
June 2018
MTWTFSS
« May  
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930 

Mi padre es el futuro en camino

A?n no ten?a dos a?os cuando su padre —con las manos amarradas y sin preguntarle su ?ltimo deseo— fue fusilado por ?rdenes de la CIA, en la Escuelita de La Higuera, en Bolivia, el 9 de octubre de 1967.

Esa es la primera evocaci?n que provoca nuestra visita al ?ltimo hijo que tuvo el Guerrillero Heroico, el abogado Ernesto Guevara March, de 52 a?os, quien nos recibi? en su casa en La Habana.

Nos adelanta que ?l no sabe hablar como sus otros tres hermanos: Aleida, pediatra; Camilo, tambi?n abogado, y Celia, doctora en Medicina Veterinaria, pero estaba dispuesto a hacerlo ante la cercan?a del 90 cumplea?os del Che.

?Por supuesto, todos nosotros hemos sufrido y lamentado siempre la temprana ausencia f?sica de un hombre como ?l, no obstante, somos felices, porque llevamos su sangre y sus genes e integramos una familia muy bonita. Mi n?cleo en particular (mi esposa y mis tres hijos) son actualmente una de mis m?s grandes alegr?as.

?Mis hermanos y yo venimos de una pareja inicial que se encontr? en medio de una guerra de liberaci?n de nuestra patria. ?Qu? cosa m?s bonita! Mi madre particip? en la lucha clandestina primero en Santa Clara. Ya fichada por los ?rganos represivos de la tiran?a batistiana, es decir, “quemada”, tuvo que subir a la Sierra del Escambray, y all? conoci? a mi padre.

?Ambos participaron en la lucha en el centro del pa?s. Y la toma de Santa Clara fue un suceso extraordinario, un eslab?n clave para el triunfo de la Revoluci?n.

?Quiero aclararles que es muy dif?cil no ser un tanto injusto cuando un hijo habla de un padre sin hablar de la madre. A ella la llamar? indistintamente ahora, Aleida, Josefina o Doctora (estos ?ltimos, nombres de guerra) y a veces sencillamente Madre. Y a mi padre le dir? Comandante Guevara o sencillamente Che.

?S? que ense?? bien a sus cuatro hijos. En las cartas de ese ?cono de millones de hombres en el mundo que es el Che, nos leg? una Revoluci?n hecha y nos pidi? estudiar y ser revolucionarios.

?Tal como explica mi propia madre en su libro Evocaci?n, mi vida al lado del Che, vinculada con el movimiento revolucionario como combatiente clandestina en la antigua provincia de Las Villas, cumpli? las ?rdenes de trasladar a diferentes compa?eros hacia las monta?as y subi? al Escambray tambi?n para llevar 50 000 pesos, colocados a su espalda con esparadrapos, lo que le hizo m?s dif?cil su caminata hasta Gavilanes, el primer campamento organizado por el Comandante Guevara en el territorio libre de aquella provincia central del pa?s.

?Aleida ha sido madre y padre: ?eso forma parte de las cosas m?s singulares de mi vida! Y como madre y padre dirigi? a la familia a su forma, y nosotros cuatro lo agradecemos. Esa abnegaci?n suya hace que yo ahora no pueda mencionar al Che sin hablar de ella, que se levantaba siempre a las cinco de la ma?ana, y en muchas ocasiones, se desped?a de nosotros para ir a cumplir distintas tareas, como cortar ca?a, por ejemplo.

?De ah? que ?tengo el honor de ser el hijo del Che con una madre as?! Los uni? un amor grande que se ve en sus cartas, se?ales de una relaci?n afectiva bella. ?Me encanta el modo en que se conocieron, se enamoraron y se amaron! Y aprovecho para que se vea la gran sensibilidad de aquel hombre estricto y exigente, lleno de ternura.

?Por ejemplo, al escribirle desde el Congo, en 1965, le dice: “Cuando roc? la marca que hab?a dejado en tu piel una venda, se desencaden? dentro de m? una lucha entre el revolucionario irreprochable y el otro, el verdadero Che”.

?En la campa?a de Las Villas, en la Universidad Central, el primer puesto de mando o Comandancia Rebelde en la provincia, el Comandante Guevara le entreg? un fusil M-1 y le dijo que se lo hab?a ganado. Despu?s le hizo saber de la existencia de su esposa peruana, Hilda Gadea, que era economista, y de su hija Hildita Beatriz.

?Aleida cuenta en su libro que el 2 de enero de 1959, rumbo a la capital, en la primera parada para echar combustible al jeep, en Los Arabos, Matanzas —otros dicen que en Coliseo—, ocurri? la primera declaraci?n de amor que le hizo el Che. Y el 7 de enero se la present? a Fidel y a Celia.

?Josefina (Aleida March) cont? que el 12 de enero le dio a leer una carta que le enviaba a Hilda, en la que le comunicaba oficialmente su separaci?n, porque se iba a casar con una muchacha cubana que hab?a conocido en la lucha?.

Ernesto insiste en que, a pesar de la aparente severidad, incluso de los dos, constitu?an una pareja de enorme sensibilidad humana y hasta po?tica. Se aprecia en la parte del citado libro Evocaci?n… en que la Doctora (mi madre) declara que, en ese enero inolvidable, cuando entr? a su habitaci?n de La Caba?a, descalzo y silencioso, se consumaba un hecho m?s que real y que en tono de broma el Che calific? como ?el d?a de la fortaleza tomada?. Emple? esa expresi?n como un s?mil, porque a toda fortaleza, para tomarla, primero se le hace un cerco y poco a poco, despu?s de estudiar sus puntos d?biles, se decide el ataque.

?En realidad eso fue posible —record? Aleida March— porque yo estaba mucho m?s enamorada de lo que pensaba, y as? de simple, me rend? sin resistir y sin dar batalla alguna (…).

?La boda se efectu? el 2 de junio, en La Caba?a. De aquella uni?n nacieron Aleidita (jueves 24 de noviembre de 1960), Camilo (domingo 20 de mayo de 1962), Celia (viernes 14 de junio de 1963) y Ernesto (mi?rcoles 24 de febrero de 1965).

?En una carta, mi padre le confesaba a Aleida: “As? ha pasado una buena parte de mi vida; teniendo que refrenar el cari?o por otras consideraciones, y la gente creyendo que trata con un monstruo mec?nico (…)”.

?Y en una libreta de apuntes que le manda desde muy lejos, le comenta: “Se acab? el pasado; soy un futuro en camino (…) si sientes alg?n d?a la violencia impositiva de una mirada, no te vuelvas, no rompas el conjuro, contin?a colando mi caf? y d?jame vivirte para siempre en el perenne instante?.

El consejo de mi padre en sus cartas

Ernesto se gradu? en Derecho en la URSS en 1987. Desde hace tiempo, confiesa, tiene amigos de verdad que le han acompa?ado en distintos momentos.

?En mi concepto el amigo verdadero constituye una estructura vital de una sociedad, que se convierte en una parte de tu familia. Pongo de ejemplo a Jos? Ricardo, hijo de Papi, el de los hermanos Tamayo; a Camilo S?nchez, hijo del comandante S?nchez Pinares; a Pantoja, hijo del capit?n Olo; y a otros que igualmente son como hermanos para todos nosotros… Nuestro padre, en sus cartas, nos molde? el alma para despu?s.

?Yo, por ejemplo, recuerdo y quiero y protejo en mi memoria a los hombres de la Seguridad Personal que en ausencia del Che nos cuidaban cuando ni?os: a Felo, villare?o; a N?stor, habanero; a Misael, oriental… Los ve?amos como maestros o como padres nuestros… A los varones nos ense?aban hasta el acto de orinar. De los tres solo vive N?stor, de piel negra. A los dos que murieron hace alg?n tiempo los enterramos con el dolor de la familia. Misael nos ense?? a tirar con el fusil Brno 2, calibre 22.

?Con el tiempo fui del Comando de Misiones Especiales del Minint, donde llegu? a ser teniente, un honor para m?. Entonces ten?a 23 a?os. Cuando disparaba en nuestras pr?cticas, me ven?a a la mente la leyenda de mi padre.

?En una academia en la Uni?n Sovi?tica me hice Oficial Operativo de la Contrainteligencia, en 1990. Siempre tuve conmigo los consejos de mi padre en sus cartas.

?Mi padre, como se sabe, empez? con una gira por Am?rica Latina en moto con Alberto Granados. Ya en la Sierra Maestra tuvo que esforzarse en educar a rebeldes de muy baja cultura, campesinos pr?cticamente analfabetos?.

—?Me han comentado que coordinas una empresa con un nombre muy simb?lico: La Poderosa?

—?La Poderosa?, soy coordinador de esa empresa, espec?ficamente con lo que tiene que ver con la parte extranjera.? Es una agencia de viaje, tur?stica, especializada en motos, en la Harley Davidson, la m?s fuerte, la que m?s se conoce y que m?s mercado tiene en el exterior, la que en general gusta m?s como moto de paseo. Yo voy en una de ellas guiando a los turistas. Se llama La Poderosa como un homenaje a aquella Northon de 500 cc con que el Che y Alberto Granados recorrieron los territorios latinoamericanos…

Nuestro entrevistado recuerda entonces que las misivas de su padre eran la antesala de c?mo ve?a el futuro.

?Con sus cartas a nuestra familia nos fue preparando para el porvenir. Para eso nos alert? sobre la vida y nos ofreci? ense?anzas. Estaba convencido de que podr?a morir.

??Ah, una noticia curiosa! Nunca mi madre, Aleida March, lo ha dicho y hoy yo puedo, y a estas alturas quiero revelarlo: Ella le pidi? al viejo ir a combatir a Bolivia cuando las condiciones lo permitieran, y ?l prometi? que as? ser?a, pero en definitiva no pudo abrirse el segundo frente que se esperaba crear?.

—Tambi?n conozco que eres internacionalista, como tu padre…

—?Internacionalista? S?, estuve en Angola casi dos a?os, primero en Cahama, despu?s en Benguela, Lobito y en otras zonas de guerra. Claro que armado y como oficial operativo de la Contrainteligencia Militar.

—?Te gusta el ajedrez como al Che?

—Era su deporte favorito. Porque era el que m?s se acercaba a lo militar, donde ejercitaba la t?ctica y la estrategia, la ofensiva, la contraofensiva y, en definitiva, la defensa con las piezas como el caballo, el alfil, las torres, los peones, como si fueran piezas de un combate a tiros.?

—?No faltan quienes intentan manchar con calumnias la historia de tu padre?

—Mi padre fue, ante todo, muy generoso y humanitario, pese a las calumnias de los enemigos. El mejor ejemplo de eso es ir a pelear a otras tierras. Lo dej? todo, el cari?o nuestro y el del pueblo, para que otros ni?os, j?venes y personas, otras familias, pudieran tener garantizadas la salud, el estudio, los cuidados m?dicos, sus derechos humanos, en fin, el bienestar y la felicidad.

Para ser un revolucionario aut?ntico

Inspirado por el di?logo, Ernesto comienza una evocaci?n hist?rica. Recuerda que, ya graduado de m?dico, su pap? inici?, desde Buenos Aires, su segundo viaje por Am?rica Latina, el 7 de julio de 1953.

De este periplo resalta que en Bolivia capt? el impacto de la revoluci?n de 1952; en Guatemala fue testigo del derrocamiento de Jacobo ?rbenz; en Costa Rica, Guatemala y M?xico tuvo contacto con revolucionarios cubanos, sobrevivientes de los acontecimientos del 26 de julio de 1953 y conoci? a Fidel Castro. Ah? decide incorporarse al movimiento revolucionario liderado por este, que (luego del desembarco del Granma) inici? la lucha en Cuba.

?En carta del 10 de diciembre de 1953 a su t?a Beatriz, desde Costa Rica, le confes? que en Guatemala se perfeccionar?a y lograr?a lo que le faltaba para ser un revolucionario aut?ntico. Le dec?a: “Adem?s de m?dico, soy periodista y conferenciante… te abraza y te quiere tu sobrino, el de la salud de hierro, el est?mago vac?o y la luciente fe en el porvenir socialista, Chau, Chancho”.

?El 12 de febrero de 1954, al final de otra carta a Beatriz se despidi? de este modo: “Un abrazo de acero de tu proletario sobrino”.

?Y en carta a sus padres desde la C?rcel de Gobernaci?n, de M?xico, el 6 de julio de 1956, les cont?: “Un joven l?der cubano me invit? a ingresar al movimiento de liberaci?n armada de su tierra, y yo, por supuesto, acept?. Mi futuro est? ligado a la Revoluci?n Cubana. O triunfo con esta, o muero all?. Por mi vida he pasado buscando mi verdad a los tropezones. Solo llevar? a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso”.

?Y en otra misiva, esta vez a la madre, le dijo: “Mi profesi?n actual es la de saltar?n, hoy aqu?, ma?ana all?. Los signos son buenos, auguran victoria. Pero si se equivocaran… al fin hasta los dioses se equivocan. Mi trayectoria es esencialmente aventurera y la lucha ser? de espaldas a la pared, como en los himnos, hasta vencer o morir…”?.

Ernesto Guevara March. Foto: Laura Borges


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *