Mas de 200,000 enlaces a la prensa Cubana . Miles de visitantes diario. Necesitamos un servidor mas fuerte. Ayudanos por favor.


Forjemos la mayor unidad posible

Hace pr?cticamente 25 a?os, entre el 21 y el 24 de julio de 1993, La Habana fue sede del IV Encuentro del FSP. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, l?der hist?rico de la Revoluci?n Cubana, pronunci? las palabras de clausura, luego de haber seguido con especial atenci?n cada uno de los debates del evento.

Sus reflexiones en favor de la m?s amplia unidad antimperialista y en pro de la integraci?n soberana de Am?rica Latina y el Caribe; sus cr?ticas al neoliberalismo, al que calific? como ?doctrina del saqueo total de nuestros pueblos?; y sus llamados de firmeza y optimismo frente a los que se hab?an quedado desconcertados tras la desaparici?n de la URSS y del campo socialista, a?n resuenan en este recinto, el mismo desde el cual habl? a los delegados de entonces.

A Fidel y a Lula, art?fices de la creaci?n del Foro de Sao Paulo y protagonistas de aquel IV Encuentro, dedicamos esta nueva edici?n, la cual efectuamos en un contexto internacional tan complejo y desafiante como el que marc? los debates de 1993.

Compa?eras y compa?eros:

Es decisi?n de la m?xima direcci?n de nuestro Partido, contribuir a que este nuevo intercambio de las fuerzas de izquierda del continente concluyan con acuerdos pr?cticos, y con una mayor conciencia colectiva sobre la necesidad de avanzar en la construcci?n de la m?s amplia unidad continental, desde los valores integracionistas simbolizados por Sim?n Bol?var y Jos? Mart? en el siglo XIX, y por Fidel Castro y Hugo Ch?vez m?s recientemente.

Para los revolucionarios cubanos, esa unidad continental no solo es esencial para enfrentar la actual ofensiva del capital transnacional, orientada a controlar los recursos naturales y el destino pol?tico de nuestros pueblos, sino para preservar los espacios de poder alcanzados, y asegurar la solidaridad que necesitan las experiencias pol?ticas y de gobierno que persisten en avanzar por caminos diferentes a los pautados por los defensores del capitalismo.

Construir esta unidad fue y es, seg?n la experiencia hist?rica cubana, una condici?n −reitero− ?esencial, para contrarrestar cualquier ofensiva adversaria.

Esta convicci?n se nos torn? m?s clara y firme al fragor de las continuas tentativas de las ?lites de poder norte?as por dominar a Cuba, incluso desde mucho antes del surgimiento de los Estados Unidos como Estado. La vocaci?n expansionista de sus l?deres prevalece y se torna cada vez m?s peligrosa y agresiva. La actual administraci?n as? lo confirma todos los d?as.

La historia por preservar nuestra independencia, soberan?a e identidad como naci?n es larga,? y en parte conocida por ustedes. Ella explica por qu? abordamos con tanta prioridad el tema de la unidad como principio pol?tico y como factor pol?tico decisivo para sobrevivir como naci?n independiente y soberana.

Haremos todo lo posible para garantizar que este XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo posibilite a las fuerzas que lo integran, reflexionar de forma serena y constructiva sobre c?mo alcanzar el objetivo estrat?gico com?n de retomar la iniciativa pol?tica.

Para alcanzar tal fin, invitamos a todos los partidos y movimientos sociales presentes a trabajar mancomunadamente en favor del objetivo unitario mayor, con m?s firmeza y seguridad en el triunfo, con m?s confianza en la capacidad pol?tica de nuestros pueblos y con una percepci?n m?s objetiva sobre las fortalezas y debilidades de nuestros adversarios y enemigos comunes.

Sumemos para ello todas las experiencias y la sabidur?a pol?tica colectiva presentes en este XXIV Encuentro.

Constituye un hecho real que el campo revolucionario y progresista del continente est? ante una correlaci?n de fuerzas adversa. No es algo nuevo, ni definitivo, ni fatal.

La ocasi?n es propicia para recordar estas dos afirmaciones de Jos? Mart? contenidas en el Documento Base que orientar? los debates: ?en pol?tica, resistir vale tanto como arremeter?, y ?perder una batalla no es m?s que la obligaci?n de ganar otra?.

A partir de ambas aseveraciones, salta a la vista esta conclusi?n: incluso en la defensa y cuando de resistir se trata es vital tener un esp?ritu de ofensiva y de victoria a toda prueba.

El asunto, en s?ntesis, no es resistir para preservar una posici?n, es hacerlo para conquistar todas las posiciones que sea preciso dominar para finalmente vencer. Ello explica por qu? Fidel Castro incorpor? al pensamiento revolucionario cubano del siglo XX la idea de convertir cada rev?s en victoria.

El Partido Comunista de Cuba ha actuado, act?a y actuar? siempre desde estas premisas, tanto en el ?mbito interno como internacional, y en cualquier escenario, por adverso que sea.

En el contexto expuesto estamos obligados a preguntarnos cada una de las razones que explican la actual correlaci?n de fuerzas, con objetividad, sentido cr?tico y autocr?tico, pero sobre todo con la clara comprensi?n de que el enemigo principal a derrotar no est? entre nosotros: es el Imperialismo y lo son sus aliados en nuestros pa?ses.

As? lo creemos firmemente y deseamos compartirlo con ustedes.

La delegaci?n cubana a este XXIV Encuentro, como la que encabez? el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1993 tiene la convicci?n de que entre nosotros son mayores las coincidencias y las preocupaciones comunes, que las diferencias por consideraciones de t?ctica pol?tica u otro tipo. Trabajaremos para que prevalezcan las coincidencias.

Llegamos a este evento, en resumen, con la decisi?n de escuchar y aprender, y con el esp?ritu de contribuir a la construcci?n de todos los consensos posibles.

Compa?eras y compa?eros:

En 1993, los centros hegem?nicos del gran capital, y su principal centro de poder, los Estados Unidos, desarrollaban una campa?a pol?tica e ideol?gico−medi?tica intensiva, orientada a mostrar las supuestas bondades del neoliberalismo.

Para este, ustedes lo saben mejor que nosotros, el ?progreso? se mide en funci?n de los factores que aseguran las ganancias del capital. No con los verdaderos indicadores de progreso humano y justicia social.

?La lucha por reducir el Estado a expresiones m?nimas, a fin de quitarle a este sus principales resortes de poder en el terreno econ?mico y social, a favor, claro est?, del sector privado, formaba parte, como hoy, del credo neoliberal. Seg?n este, las leyes ciegas del mercado abrir?an una nueva era de progreso humano. 25 a?os despu?s, vuelven las mismas promesas y se aplican las mismas pseudo− soluciones. Los brasile?os y argentinos las est?n sufriendo de nuevo.

Fidel demostr? en el IV Encuentro, con datos y hechos irrefutables que la realidad transitaba por otros senderos.

Puso al desnudo que la Am?rica Latina y el Caribe que Wall Street felicitaba en la ?poca por haber disminuido la inflaci?n y por haber aumentado el flamante super?vit primario para tranquilidad del sector financiero, entre otros indicadores ajustados a las exigencias del capital, era el mismo espacio f?sico donde nunca hab?a habido m?s pobres, m?s desigualdad y violencia, m?s ni?os sin amparo, y m?s desempleo que nunca.

La realidad se impuso y dio la raz?n a Fidel: el neoliberalismo y sus expresiones salvajes aplicadas en nuestra regi?n hicieron crisis y produjeron explosiones espont?neas de protestas sociales, como el c?lebre Caracazo en Venezuela; fragmentaron nuestras sociedades; quebraron los sistemas pol?ticos y de partido; entregaron al capital for?neo la mayor parte de nuestras riquezas naturales y, finalmente, generaron condiciones objetivas que posibilitaron la apertura de una etapa que estamos pol?tica y moralmente obligados a defender: la que inicia Venezuela en 1998, con Ch?vez al frente.

Los posteriores triunfos de Lula en el 2002, Ernesto Kirchner en 2003, Tabar? V?zquez en 2004, Evo Morales en 2005, Rafael Correa en 2006, Daniel Ortega en 2007, Fernando Lugo en 2008 y en este mismo a?o el de Jos? Manuel Zelaya, junto a la creaci?n de la ALBA−TCP y la derrota del ALCA en Mar del Plata en 2005 fueron, entre otros hechos, expresiones de que las ansias libertarias de nuestros pueblos estaban vivas y actuantes.

A 20 a?os de la primera victoria electoral de Ch?vez y cuando la derecha imperial se ufana de sus recientes triunfos electorales y del ?xito de sus trampas golpistas contra gobiernos como el de Dilma Rouseff, aparece como recordatorio a todos la ?hist?rica victoria? electoral de L?pez Obrador en M?xico, como la calific? nuestro presidente D?az Canel.

Ella confirma que los pueblos, al final, orientar?n su apoyo a las fuerzas que levanten banderas diferentes a las que esgrime el gran capital.

Es ?til recordar que muchos de los triunfos de la izquierda se lograron tambi?n porque hubo conjunci?n de fuerzas y esfuerzos en su seno, as? como por la estrecha cooperaci?n entre los gobiernos encabezados por ella.

La creaci?n de la CELAC, considerada por el General de Ej?rcito Ra?l Castro como ?el m?s grande acontecimiento de los ?ltimos 200 a?os?, ?mostr? lo que puede lograrse en materia de concertaci?n entre los gobiernos y pueblos de Am?rica Latina y el Caribe, sin interferencias imperiales.

La victorias mencionadas confirmaron, adem?s, dos cosas a la vez. La primera, que nunca las pseudo− soluciones del gran capital posibilitar?n paz y cohesi?n social donde sean aplicadas. Todo lo contario, ser?n generadoras de conflictos, violencia y destrucci?n. Y segundo, que s? es posible articular proyectos pol?ticos de orientaci?n emancipadoras con protagonismo popular.

En este punto, compartimos plenamente lo planteado por el Documento Base, cuando afirma que las opciones de triunfo se multiplican si hay unidad, direcci?n pol?tica decidida y capaz, objetivos claros de lucha, moral de combate y arraigo en las clases populares.

La derecha ultra− neoliberal de hoy dedica poderosos recursos financieros, inteligencia y sistemas de trabajo para descalificar, una a una, todas? las experiencias mencionadas; denigra las pol?ticas sociales que aplicaron; las estigmatiza desde diversos argumentos y denigra los avances integracionistas que promovieron para bien de nuestros pueblos.

En consecuencia, pensamos que es hora de fijar posiciones frente a estas percepciones y frente a los que ven m?s las fallas que los logros, a la hora de examinar las experiencias progresistas de la regi?n, de gobierno o sociales, bajo conducci?n de partidos pol?ticos integrantes del Foro de Sao Paulo.

Frente a las tentativas de la derecha por deslegitimar lo avanzado, es fundamental responder desde una visi?n constructiva y pro−activa: mostremos los logros humanitarios asociados a los proyectos ALBA, a los de PETROCARIBE, a los que resultaron de las pol?ticas p?blicas que sacaron de la pobreza a millones de latinoamericanos, que alfabetizaron a millones y que le llevaron salud tambi?n a millones. Todo bajo conducci?n de fuerzas o frentes de izquierda o progresistas.

En espacios colectivos como este, identificar las mejores ideas para sumar fuerzas, para evitar errores ya cometidos y para potenciar buenas soluciones adoptadas, es factible, sin incursi?n alguna en el an?lisis de experiencias nacionales que solo sus protagonistas est?n en condiciones, en el deber y el derecho de evaluar.

Nuestros enemigos desear?an que el Foro de Sao Paulo se auto− adjudique el derecho de operar como juez y parte en el examen del desempe?o de sus partidos miembros en cada pa?s. Este ser?a, desde nuestro punto de vista, el camino m?s corto para dividirlo.

La derecha insiste en hablar de ciertos errores que objetivamente se han cometido. Pero no dice absolutamente nada de los bloqueos y sabotajes que ha planificado y ejecutado para hacer fracasar nuestros programas econ?micos y sociales.

No existe obra humana sin errores, como no existe verdadera revoluci?n sin conciencia autocr?tica y sin esp?ritu de rectificaci?n. La Revoluci?n Cubana ha practicado y practica esta filosof?a pol?tica. Por ello existe y se auto− renueva. Pero en este punto nuestra posici?n es inconmovible: el ejercicio cr?tico y autocritico es privativo de cada fuerza pol?tica. Rescatemos la idea de dar prioridad a los que nos une y no a lo que nos podr?a dividir.

En Cuba, la idea fidelista de que el revolucinario no puede sentirse satisfecho jam?s, nos permiti?, m?s de una vez, identificar todo aquello que deb?amos cambiar para mejorar la obra revolucionaria, siempre con protagonismo total del pueblo. Nunca aceptamos interferencias indebidas en nuestros asuntos internos, s? todas las opiniones sinceras dadas por los amigos en los t?rminos y espacios adecuados. Hemos aplicado de forma estricta y rec?proca este criterio en las relaciones con todos ellos.

El Partido Comunista de Cuba, fiel a la ?tica de la pol?tica exterior cubana en las relaciones con el movimiento revolucionario y con todas las fuerzas pol?ticas aliadas, solo propiciar? los esfuerzos que sumen a favor de las luchas antiimperialistas, por la justicia, la paz, el respeto mutuo y al integraci?n soberana de nuestros pueblos, partidos y movimientos sociales y populares.

Tenemos en nuestras manos el mejor espacio posible para unir o reunificar esfuerzos y voluntades. Vamos a aprovecharlo a fondo. Forjemos la mayor unidad posible entre las fuerzas del Foro de Sao Paulo, con las misma solidez de la plata en las ra?ces de los Andes.

As? piensa nuestro Partido.

?Sigamos adelante!

Y en honor al Guerrillero Heroico, a 90 a?os de su natalicio, recordemos los sentimientos humanistas e internacionalistas que este ten?a al despedirse de sus hijos:

?Acu?rdense que la revoluci?n es lo m?s importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo m?s hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad m?s linda de un revolucionario?

Los revolucionarios cubanos nunca olvidaremos esta carta.

?Hasta la Victoria siempre!


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *