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Unidad… o imparable retroceso

?O nos unimos o perecemos en el fango de la contrarrevoluci?n que nos tratan de imponer?: tal alerta, inscrita entre las reflexiones que propone la 24ta. edici?n del Foro de Sao Paulo, ilustra la urgencia de que las agrupaciones pol?ticas de izquierda y los movimientos sociales dejen de lado las diferencias y sectarismos para aglutinar esfuerzos en busca del bien com?n.

La experiencia de los ?ltimos a?os en la regi?n demuestra que ni unos ni otros pueden mucho solos. Las bases —l?ase el pueblo, generalmente representando en las organizaciones populares —constituyen el valladar invencible para desatar y proteger los cambios. Las entidades pol?ticas pueden proveer de la teor?a, de la conducci?n —tal vez compartida—, con mucha probabilidad en ella podr?an estar quiz? los l?deres… aunque el liderazgo no se fabrica.

El panorama latinoamericano y caribe?o vuelve a ser dif?cil y a parecerse al desequilibrado escenario de los a?os previos a lo que Rafael Correa llam? ?no una Am?rica Latina nueva, sino una nueva era?.

Vuelven los desempe?o neoliberales con un quehacer y discurso tan manidos y tristemente conocidos, que sorprende desde afuera por su impune recurrencia.

Pero, en definitiva, es lo que busca la actual ofensiva de la contrarrevoluci?n, ?fruto de intereses convergentes y de esfuerzos combinados entre las ?lites mundiales del capitalismo transnacional, del Gobierno de los EE. UU. como su n?cleo hegem?nico, as? como de las fracciones olig?rquicas y de las burgues?as dependientes de nuestra regi?n?, como explica el documento que servir? de base a los debates que se inician ma?ana en La Habana.

El asunto no es solo pol?tico; sino econ?mico. Se trata, sobre todo, de la puja del capital transnacional por derribar los obst?culos que frenan su expansi?n. De ese hilo nace la madeja que propugna los llamados ?procesos restauradores? verificados ahora en pa?ses como Argentina y Brasil, mientras se convierte en cad?veres pol?ticos a las fuerzas alternativas a ese reimpuesto statu quo: vuelven a robarse responsabilidades y capacidades a los Estados nacionales a la vez que se abre la puerta de nuevo a las condicionamientos del Fondo Monetario.

Regresa una receta tan vieja y fracasada como el recorte de los gastos sociales para beneficiar el supuesto equilibrio de la macroeconom?a, un plan que se ceba otra vez en una ciudadan?a convencida por la parafernalia medi?tica del enga?o de otro cambio —esta vez para ?mejor?—, mientras la manipulaci?n potencia los errores de quienes intentaron un real nuevo camino… O los errores se inventan por la derecha.

Solo la criminalizaci?n del justicialismo y los Gobiernos de los Kirchner en Argentina puede hacer entendible que un partido con el quehacer leonino de Cambiemos y el presidente Mauricio Macri no solo haya ganado las presidenciales de diciembre de 2015 sino que, adem?s, un a?o despu?s haya vuelto a prevalecer en las urnas durante las legislativas de octubre de 2017.

Es eso lo que se niega a aceptar la mayoritaria porci?n del pueblo brasile?o que ya no se cree el teatro montado para despojar del poder a Dilma Rousseff mediante el impeachment, y que hace un a?o se intensifica para sacar del juego a Lula.

Pocos dudan ahora de que la prisi?n injusta de Luiz In?cio Lula da Silva solo busca inhibir su participaci?n en las elecciones de octubre, y asestar otro golpe, dentro del golpe de Estado que signific? la democi?n de Rousseff.

?La estrategia en pos de la ganancia tambi?n explica por qu? todos los centros pol?ticos del gran capital convergen, a nivel pol?tico, en la urgencia de revertir todas las experiencias de izquierda y progresistas en Am?rica Latina y el Caribe?, advierte el documento del Foro que ser? debatido desde este domingo en La Habana.

?Estos gobiernos, pese a que en su mayor?a no hicieron transformaciones estructurales de car?cter anticapitalista, s? cometieron un pecado para la l?gica neoliberal imperante: aplicaron sus pol?ticas sociales de amplio beneficio popular desde el Estado, y redistribuyeron a los m?s pobres recursos que antes capitalizaban las ?lites burguesas y olig?rquicas?.

Frente a ello, la unidad de los partidos de izquierda y los movimientos pol?ticos, parece hoy la ?nica salida.


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