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Nuestros héroes de Carabobo

VALENCIA, Venezuela.— La doctora Heylen Gonz?lez Su?rez, coordinadora de las misiones cubanas en el estado de Carabobo, coment? al reportero la val?a de sus colaboradores: ?mi gente es buena, unida?, dec?a en un aparte refiri?ndose no solo a los m?s de 1 600 cooperantes de la salud all? presentes, sino tambi?n a otros 150 internacionalistas de los sectores energ?tico, deportivo, educaci?n y educaci?n superior, agroalimentario y cultural que se integran, bajo su mando, en nuestra misi?n de misiones: la de la solidaridad.

Luego, recorriendo instituciones de salud junto a Saida Williams, vicejefa de la Oficina de Atenci?n a las Misiones (OAM) cubanas en Venezuela, la afirmaci?n de Heylen se hizo visible en simples an?cdotas de h?roes inadvertidos. Estos son apenas flashazos del paisaje de trabajo cotidiano.?????

Un joven como un resorte

Es la imagen que me hice del santiaguero Reinier Batlle Plumer, que en la parroquia de Mor?n est? al frente de la brigada cubana en un Centro de Diagn?stico Integral (CDI) cuyo solo nombre es un llamado al cumplimiento: Antonio Maceo. Reinier y otros 35 mace?stas de la salud ofrecen a 75 000 personas los servicios de oftalmolog?a, medicina general, endoscopia, fisiatr?a, logopedia, podolog?a, laboratorio cl?nico… pero quiz? la consulta que m?s les interese brindar sea una especial: la de la calidad.

Con 29 a?os, el doctor se estren? aqu? en labores de direcci?n y no hace al periodista, por suerte, un relato id?lico e incre?ble: ?He tenido que aprender a vivir solo, a estar lejos de la familia, a hacer amigos nuevos, a pasar trabajo, a cuidarme y a cuidar de los m?os. Las horas no son iguales en Venezuela. Siempre me caigo y siempre me levanto. Esa es mi misi?n?.

El m?dico y la bicicleta

En Cuba, el doctor Florentino ?vila ?vila trabaja en el policl?nico tunero de Majibacoa; pero en Venezuela este reci?n graduado, diplomado en Medicina Intensivista, labora en el carabobe?o CDI Antonio Maceo, donde sus d?as est?n repletos de ingresos, visitas m?dicas, altas, consultas, nostalgias… ?Todo eso me exige ser m?s organizado, precaver, planificarme mejor?, comenta este joven maduro.

Al filo de sus vacaciones, aguardan por ?l en Las Tunas su esposa y su ni?a de seis a?os. ?Se llama Jessica Daniela y est? esperando la bicicleta que le promet? si sal?a bien en el curso. ?Result? destacada en el prescolar! ?Qu? debe hacer un pap? cuando su ni?a es vanguardia?, provoca el reportero y el m?dico responde: ?Destacarse tambi?n. Yo tengo que ser su ejemplo y no veo otra manera de hacerlo que con un servicio de excelencia que deje a todos los pacientes satisfechos con mi trabajo?.??

Una boda y un bautizo

And?bamos por Puerto Cabello, el primer punto que toc? Jos? Mart? en su hist?rico viaje a este pa?s, en 1881, y aunque no pudimos acariciar el busto querido del Maestro, conocimos a varios hijos suyos, hermanos nuestros, que con blanqu?simo atuendo se apropian de la misi?n contenida en aquella honda frase: ?Deme Venezuela en qu? servirla?.

En el CDI Rancho Grande, su coordinador, el doctor ?ngel Leyva Leyva, explic? c?mo los 33 miembros de la brigada —25 de ellos, mujeres— se sobreponen, para atender a 42 000 personas, a los obst?culos que la guerra econ?mica ha puesto frente al pueblo venezolano: carencia de efectivo, problemas con el transporte, tensiones alimentarias, intermitencias puntuales en la cobertura telef?nica…?

Dicho panorama ennoblece m?s ciertos pasajes del alma. El laboratorista guantanamero Jos? Ignacio Sam?, por ejemplo, arde en deseos de conocer a su peque?a de cuatro meses Karolin Sylyek y quisiera estar muy pronto en Cuba para hacerlo. Por el contrario, Nayra Cobas Esteris, joven diplomada en Terapia Intensiva, hizo una solicitud ?extra?a?: ella quiere retrasar sus vacaciones para estar en la boda de su hermano Eliades. ?Qu? mejor testigo pudiera tener ese cubano enamorado?

El carn? de dos patrias

Yolanda Pi?a es una venezolana que en Rancho Grande no dej? pasar de largo al periodista cubano: ?Trabaj? siempre, por eso valoro lo que recibo. Estoy muy agradecida de ustedes?, afirma. Como otros, ella espera que una validaci?n m?dica de discapacidad la incluya en el programa de estipendio de ayuda del Gobierno Bolivariano a estas personas.

?Esto es de Maduro —dice mostrando el carn? de la patria— y yo creo en ?l. Con Maduro llegaremos adonde queramos, porque a su lado el pueblo es la potencia?. En torno a su cama de hospital, varios colaboradores cubanos confirman la doble nacionalidad que va en el carn? del amor.

Cirug?a fraterna y familia grande

Mientras Onelio Le?n, coordinador del CDI quir?rgico Fraternidad, en Puerto Cabello, explica c?mo los 42 integrantes de su brigada atienden a 26 000 porte?os, el reportero recorre la instalaci?n con el cirujano matancero F?lix Molinet Reyes, quien suma, en varios puntos venezolanos, cuatro a?os de misi?n internacionalista.

Un equipo integrado por ?l, una anestesi?loga, dos enfermeros instrumentistas y un licenciado en Anestesiolog?a hacen unas 50 operaciones quir?rgicas por semana. ?Realizamos gratuitamente —explica Molinet— cirug?as de hernias, varicoceles, circuncisiones, vasectom?as, hemorroides, esterilizaci?n… muy demandadas por una poblaci?n de escasos recursos econ?micos?.

Como pez en el agua, el cirujano present? en la sala a varios pacientes. A sus 40 a?os, la venezolana Yulimar Parra decidi? parar en siete hijos, con una esterilizaci?n quir?rgica, su ?r?cord? de fertilidad familiar. ?Me siento bien, me atienden ch?vere; nunca me imagin? que me iban a tratar mal, pero tampoco que iba a ser como hasta ahora, as? de excelente?, declara antes de agregar que tendr? que contarles a sus hijos la excelencia de estos m?dicos: ?Ya los conoc?a: cuando par? al de seis a?os me atendieron ellos; mi hija estuvo hospitalizada con dengue y la cuidaron bien. Son huellas de cubanos en toda mi familia?.

?Bailando…!

Tales pinceladas son solo el asomo al inmenso cuadro de la misi?n. Al final del d?a, cuando el periodista se romp?a la cabeza decidiendo c?mo contar su recorrido, los entusiastas de la coordinaci?n de Carabobo agregaron dos sorpresas.

La primera de ellas, un acto por el aniversario del asalto al Moncada. Los colaboradores acercaron a Fidel, en el recuerdo y la reflexi?n. Luego, cambiaron el vestuario y la m?sica para comenzar un festival de aficionados en el que las voces, la trova y el poema hicieron reflexionar que, as? como todo el que ayuda da salud, todo el que el que anima el esp?ritu ofrece cultura.

El cierre de la velada, con un Para bailar pleno de giros y risas, aliment? la certeza de que, a poca distancia del sitio en que en 1821 Bol?var sell? en combate la independencia de Venezuela, Cuba ha puesto a disposici?n de los hijos de El Libertador nuevos h?roes que vencen peleando, curando… bailando.


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