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Veleidoso Nobel

EL ingeniero sueco Alfred Nobel (1833-1896) nunca imagin? que, cuando invent? la dinamita para remplazar a la temible nitroglicerina en el rudo trabajo en las minas, pon?a tambi?n en manos de los guerreristas un explosivo capaz de provocar tragedia y muerte en los conflictos b?licos de la ?poca.?

Su cargo de conciencia lo compuls? a fijar en su testamento una cl?usula en la cual dispon?a que parte de su cuantiosa fortuna se destinara cada a?o a premiar a quienes hubieran realizado grandes aportes en favor del g?nero humano. Estas fueron sus principales instrucciones a sus albaceas:

?El capital, invertido en valores, constituir? un fondo cuyos intereses se distribuir?n en premios entre quienes durante el a?o precedente hayan trabajado m?s o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolici?n o reducci?n de los ej?rcitos y la celebraci?n o promoci?n de procesos de paz?. Nac?a as? el Premio Nobel, que comenz? a otorgarse en 1901 en los campos de la F?sica, la Qu?mica, la Literatura, la Paz,? la Medicina y la Fisiolog?a. El de Econom?a se le sum? en 1968, auspiciado por el Banco Central de Suecia.?

Una familia cient?fica

En los anales de los premios Nobel, la familia Curie ocupa un sitio de privilegio, pues m?s de uno de sus miembros se hizo acreedor de este lauro. El primero se lo agenci? en 1903, en la categor?a de F?sica, el matrimonio formado por Pierre y Mar?a —franc?s ?l, polaca ella—, seg?n el jurado ?en reconocimiento a los extraordinarios servicios rendidos en investigaciones vinculadas con fen?menos de la radiaci?n?.

Pierre muri? en 1906, atropellado por un coche. A pesar del dolor, Mar?a continu? sus pesquisas, y en 1911 gan? el lauro de Qu?mica, ?por descubrir los elementos radio y polonio?. Fue la primera en conquistarlo en dos categor?as diferentes y la primera mujer en dictar clases en la universidad de La Sorbona. Llamada tambi?n ?madre de la F?sica at?mica?, muri? de leucemia en 1934 por su exposici?n a las radiaciones.

La cadena de premios Nobel de la familia prosigui? en 1935, cuando Irene J. Curie y su esposo Fr?deric Joliot —hija y yerno de la citada pareja— fueron reconocidos con el Nobel de Qu?mica por obtener is?topos por v?a artificial. Am?n de sus aportes a la ciencia, ambos descollaron en el combate a la ocupaci?n nazi de Par?s, en especial ocultando informaci?n para que los alemanes no pudieran acceder a sus investigaciones.

Aunque no id?nticos a los de la familia Curie, existen otros casos en los que los acad?micos europeos reconocieron con un Premio Nobel los ?xitos de padres e hijos. As?, el ingl?s Joseph John Thomson lo mereci? en F?sica en 1906 por su descubrimiento del electr?n. Vivi? lo suficiente como para asistir en 1937 a la ceremonia del adjudicado a su primog?nito, George Paget Thomson, tambi?n estudioso del mundo de los electrones.

El ?nico Nobel conferido el mismo a?o a un padre y a su hijo tuvo lugar en 1915, y alegr? a los f?sicos brit?nicos William Henry Bragg y William Lawrence Bragg por su trabajo con los Rayos X. Henry ten?a entonces 52 a?os de edad y su v?stago solamente 25. Hasta hoy, este contin?a siendo el cient?fico m?s joven en recibirlo, aunque la marca absoluta la ostenta la paquistan? Malala Yousafzai, distinguida con el Nobel de la Paz en 2014, cuando contaba con apenas 17 a?os.

M?dicos cubanos aspiraron

La historia del Premio Nobel registra los nombres de varios compatriotas que resultaron propuestos para conquistarlo en la especialidad de Medicina y Fisiolog?a. Desafortunadamente, a ninguno le fue agenciado, no obstante exhibir avales y m?ritos reconocidos por la comunidad cient?fica mundial.?

La primera nominaci?n correspondi? al insigne bacteri?logo camag?eyano Ar?stides Agramonte Simoni, sobrino de Amalia Simoni, la esposa de Ignacio Agramonte. Ocurri? en 1903, y a pesar de su admirable curr?culo el comit? que evalu? su expediente no lo tuvo en consideraci?n en su dictamen. Al final, el codiciado lauro le fue entregado al cient?fico dan?s Niels Ryberg Finsen, pionero en el uso de la fototerapia.

Pero el cubano que m?s veces figur? entre los candidatos a este Nobel fue el doctor Carlos J. Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla. Lo propusieron siete veces entre los a?os 1905 y 1915. En una de las oportunidades en que el reconocimiento le result? esquivo, dijo: ?Lo siento por Cuba; hubiera sido la primera vez que hubiera venido a nuestro pa?s este lauro internacional, d?ndome la oportunidad de probar mi cari?o de hijo que ama a su patria?.

Otro cubano nominado en esta categor?a fue, en 1912, el prestigioso ur?logo Joaqu?n Albarr?n. Tambi?n lo fueron, en 1959, el cardi?logo Agust?n W. Castellanos Gonz?lez y el radi?logo Ra?l A. Pereira Vald?s, ambos de brillante trayectoria y residentes por entonces en Estados Unidos.

En am?rica latina

Dos argentinos y un venezolano ganaron por Am?rica Latina el Premio Nobel de Medicina y Fisiolog?a. Fueron ellos, por ese orden, Bernardo Houssay (1947), por sus estudios del p?ncreas y la hip?fisis; C?sar Milstein (1984), por su investigaci?n sobre anticuerpos monoclonales; y Baruj Benacerraf, por su trabajo relacionado con la gen?tica celular. Otro argentino, Luis F. Leloir, lo obtuvo en Qu?mica en 1970, y en la misma categor?a lo mereci? en 1995 el mexicano Mario J. Molina.

En Literatura, los escritores del subcontinente han sido m?s afortunados, pues los acad?micos suecos, al justipreciar sus respectivas nominaciones, decidieron otorgarles el Nobel a la chilena Gabriela Mistral (1945), al guatemalteco Miguel ?ngel Asturias (1967), al chileno Pablo Neruda (1971), al colombiano Gabriel Garc?a M?rquez (1982), al mexicano Octavio Paz (1990) y al peruano Mario Vargas Llosa (2010). Sin embargo, nadie de por ac? se lo ha agenciado en F?sica ni en Econom?a.

El Premio Nobel de la Paz encontr? terreno f?rtil en esta parte del planeta. As?, en gratificaci?n a lo conseguido en el fomento de la concordia mundial y en la lucha por eliminar los conflictos b?licos, se hicieron dignos del lauro el argentino Carlos Saavedra (1936), su compatriota Adolfo P?rez Esquivel (1980), el mexicano Alfonso Garc?a Robles (1982), el costarricense Oscar Arias (1987), la guatemalteca Rigoberta Mench? (1992) y el colombiano Juan Manuel Santos (2016).

Premios ins?litos

La cordura no ha predominado siempre en las nominaciones para estos galardones, en especial para el Nobel de la Paz, el cual, por cierto, no se entrega en la capital sueca, sino en Oslo, la capital de Noruega. Algunas rozaron el esc?ndalo, como las de Adolfo Hitler y Benito Mussolini, dos connotados genocidas. Obviamente, no pasaron de la mera propuesta.

El presidente norteamericano Theodore Roosevelt (1858-1919), instaurador de la pol?tica del Gran Garrote, lo gan? en 1906, a pesar de que en 1898 su Gobierno intervino en la guerra de Cuba frente a Espa?a y de que en 1903 estableci? aqu? la ilegal Base Naval de Guant?namo. Barack Obama lo recibi? en 2009, cuando guerreaba en Irak y Afganist?n. Y —cr?alo o no— el actual mandatario, Donald Trump, fue nominado este a?o por dos legisladores noruegos, interesados en premiarlo por haber dado ?un paso grande e importante hacia el desarme, la paz y la reconciliaci?n entre Corea del Norte y del Sur?.??

Sin embargo, una personalidad de la estatura moral del pol?tico y pacifista indio?Mahatma Gandhi jam?s fue tenida en cuenta. El jurado sueco lo ignor? en las cinco ocasiones en que fue presentada su candidatura, entre 1937 y 1948. A?os despu?s, el propio Comit? Nobel reconoci? la injusticia. ?Fue el mayor hombre de paz del siglo XX, y, evidentemente, es algo triste que no haya tenido el Nobel?, admiti? su director.

Si de omisiones se trata, el Premio Nobel de Literatura las tiene a montones. Escritores tan brillantes como el argentino Jorge Luis Borges, el ruso Le?n Tolstoi, el checo Franz Kafka, el franc?s Marcel Proust y el irland?s James Joyce, entre otros, murieron sin recibirlo. En cambio, en 1974 los acad?micos se lo dieron a los suecos Eyvind Johnson y Harry Martinson, perfectos desconocidos fuera de su pa?s y asiduos miembros de los jurados que adjudicaban el galard?n.

No faltaron los que rehusaron recibir este Premio, como el galo Jean Paul Sartre, quien en 1964 lo rechaz?, entre otros motivos por ser enemigo de los honores oficiales. Por su parte, en 1973 el militar y pol?tico vietnamita Le Duc Tho se neg? de plano a compartir el de la Paz con el entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger.

En otra cuerda, tres cient?ficos alemanes se vieron impedidos de recibir sus respectivos Nobel en la fecha prevista porque su f?hrer, Adolfo Hitler, se lo prohibi?, con el argumento de que su promotor era jud?o. Fueron ellos Richar Kuhn (Qu?mica, 1938), Adolf F. Butenandt (Qu?mica, 1939) y Gerhard Domagk (Fisiolog?a y Medicina, 1939). Al novelista sovi?tico Boris Pasternak le ocurri? otra cosa: en 1958 le dieron el Nobel de Literatura, pero su Gobierno lo conmin? a declinarlo.

En fin, ya se han hecho p?blicos los nombres de la mayor?a de los afortunados que en este a?o recibir?n el veleidoso Premio Nobel. Todos, menos el de Literatura, aplazada su entrega para el a?o pr?ximo debido a un presunto esc?ndalo de acoso y abusos sexuales que oblig? a renunciar a buena parte de los miembros del comit? encargado de su otorgamiento. Nada, que como dice el aforismo popular, en todas partes cuecen habas.

Cuando se sinti? culpable por el uso b?lico que se le dio a la dinamita, Alfred Nobel test? para que su fortuna auspiciara el Premio que lleva su apellido. Foto: Tomada de www.indiatoday.in


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