Mas de 200,000 enlaces a la prensa Cubana . Miles de visitantes diario. Necesitamos un servidor mas fuerte. Ayudanos por favor.


Calendar

December 2017
MTWTFSS
« Nov  
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

shanghai

Secretario General de la CTC de visita en Shanghai

Li Qiang, Secretario General del Partido Comunista de China en Shanghai, recibió al miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Secretario General de la Central de Trabajadores de la Isla, Ulises Guilarte de Nacimiento.

Esta Noticia Secretario General de la CTC de visita en Shanghai Apareció primero en Radio Reloj.

Continue reading

OCS y la ley del contrapeso

La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) cada vez más adquiere carácter de contrapeso para inclinar la balanza hacia un mundo multipolar y de elemento complementario al megaproyecto de la ruta de la seda, impulsado por China. La influencia de la OCS aumenta y se refuerza como un ente con gran poder económico . Continue reading

Colegas

Epígrafe: 
Crónicas de un viaje a China
Sumario: 

El hotel Jin Jiang abrió sus puertas para la delegación de periodistas latinoamericanos y caribeños

Créditos: 
María de las Nieves Galá

El bello hotel Jin Jiang abrió sus puertas para la delegación de periodistas latinoamericanos y caribeños. Era solo una noche, pero bastó para apreciar su confort.

Ahí tuvimos nuestro primer contacto con los colegas extranjeros y también con la comida china y los palitos (también chinos). Sentados alrededor de una mesa circular, típica en el país, Luisa Navea, de Chile, Luis Edulfo Pena Pena, de Colombia y Manuel López, de Venezuela,  fueron los primeros en presentarse. Después arribarían otros, que llegarían a sumar 18.

Tomás Anael Granados, periodista de la agencia Prensa Latina, en Beijing, se convirtió en el representante del grupo ante los colegas chinos. Conocedor del país, habló con soltura y dio algunas sugerencias para los inexpertos, en especial sobre cómo coger los susodichos palitos.

No todos lograron aceptar, y la mayoría prefirió emplear los cuchillos y tenedores, que estaban disponibles.

La tarde la empleamos para desandar las calles de la ciudad. En la céntrica avenida Huai Hai abundan las tiendas, las marcas comerciales pululan unas al lado de otra: Mango, Omega, Zara…. Hasta en las aceras se levantan algunos negocios, que incitan a los visitantes a la compra. En fin, hay de todo, y las luminosas pantallas tienen la misión de ponderarlo. Luisa y Edulfo se dejan conquistar por los pañuelos de seda, y las rápidas vendedoras sacan cuentas con sus calculadoras. Los compradores también acuden a las suyas.

Carros de último modelo — demasiados autos— circulan por la amplia avenida, en clara referencia al alto poder adquisitivo alcanzado por muchos habitantes de la ciudad. Es alto el costo de la vida: arrendar un apartamento en el centro de la ciudad, por ejemplo, puede estar entre los 8 mil dólares mensuales, 5 mil si es fuera del centro de la urbe.

De noche, la ciudad encandila de tanta luz, los rascacielos compiten unos con otros; las calles huelen a sazón, a frutas… Shanghai no se puede apreciar toda en una noche, pero basta un día para saber por qué se convirtió desde hace años en un centro financiero, industrial y turístico.

Imagen: 
Imágenes de noticias. Cuba. Trabajadores.cu
Ubicación en Portada: 
5
Continue reading

Shanghai a primera vista

Epígrafe: 
Crónicas de un viaje a China
Sumario: 

La ciudad reveló desde los primeros momentos sus contrastes

Créditos: 
María de las Nieves Galá

Al poco rato de emprender el camino rumbo a la residencia del cónsul cubano en Shanghai, fuimos dejando atrás el mal momento causado por el extravío de las maletas. Liuba, nuestra anfitriona, sacó a colación a nuestra querida amiga Magalys García Moré: “soy su nieta”, me dijo.

Y le expresé mi admiración y cariño por esa excelente profesional cubana, maestra de varias generaciones de periodistas, otrora directora del periódico Trabajadores y de la revista Bohemia,  así como decana de la Facultad de Periodismo. “Es una mujer de éxito”, comenté.

Ante nuestra vista, Shanghai aparecía deslumbrante, con sus impresionantes rascacielos. El auto, conducido por un chofer chino, avanzaba con rapidez acercándose cada vez más al centro de la ciudad, convertida desde hace algunos años en un centro financiero, industrial y turístico.

En casa de nuestros amigos sentí como si estuviera en un pedacito de nuestra querida isla: almuerzo a lo cubano, calor de familia. Todo lo demás transcurrió como en una película: comprar de urgencia alguna ropa — fue inevitable, teniendo en cuenta el extravío de nuestras pertenencias —, descansar y hacer un recorrido nocturno por la cosmopolita ciudad. Comenzaron las pesquisas para determinar a qué lugar podrían enviarnos nuestras maletas perdidas, una vez que llegaran al aeropuerto: lo más probable era que no las viéramos hasta Beijing.

Ciudad de contrastes y luces, Shanghai se presentó ante nuestros ojos deslumbrante. Es el río Huangpu el que divide a la gran urbe: de un lado el llamado Bund, donde perduran edificios de origen neoclásico, romántico y gótico; en la otra parte, conocida como Pudong, emerge la modernidad, con la espectacular Torre de Televisión o el Shanghai World Financial Center.  

Dormí poco durante mi primera noche en tierra asiática. Era cuestión del biorritmo, diría alguien. La segunda jornada era tentadora: debíamos dirigirnos al hotel Jin Jiang, donde nos alojaríamos junto al resto de los colegas latinoamericanos y caribeños.    

Imagen: 
Imágenes de noticias. Cuba. Trabajadores.cu
Continue reading

Halloween y las maletas perdidas

Epígrafe: 
Crónicas de un viaje a China
Sumario: 

Peripecias entre Moscú y Shanghai

Créditos: 
María de las Nieves Galá

En el boleto con destino a China estaba claro: debíamos dirigirnos hacia la Terminal F para realizar el transfer hacia Shanghai. Pronto empezó el Vía-Crucis por los amplios salones del aeropuerto. Cerca de Dalia y de mí, un hombre seguía nuestros pasos. 

“Me parece conocido, a lo mejor va para Shanghai”, le dije a Dalia. En efecto. Se trataba nada más y nada menos que de José Villa, el conocido escultor, que por unas largas horas se convertiría en nuestro ángel acompañante. 

Éramos dos cubanas y un cubano con un mismo destino. Con el entusiasmo de ver caer la nieve, a ratos difusa, otras veces más notable, visitar tiendas con productos de marca y a precios exorbitantes, el tiempo fue pasando como una culebra que se desliza sin que uno se percate. Tras los cristales, la nieve dibujaba rostros y yo leía los versos que se escribían en el suelo de Moscú.

Al paso nos sorprendían personas disfrazadas, velas por doquier, calabazas adornando las cafeterías. En el aeropuerto, algunos rusos celebraban la fiesta del Halloween y tal parecía que uno estaba en otro sitio, propio de esa tradición, ahora asumida por ellos. Era la noche de las brujas y no sospechaba, que con ella pueden llegar, las más inimaginables sorpresas.

Buscar la puerta 48 por la cual debíamos abordar la aeronave fue una verdadera odisea. “Por favor, por dónde está la puerta 48”, preguntamos amablemente, en un inglés bastante entendible, pero no encontramos la respuesta amable que esperábamos.

Al fin apareció el ansiado número, un espacio repleto de personas de origen asiático, algunos españoles, rusos, italianos y por supuesto, los tres cubanitos. Ansiosos porque acabaran de anunciar la salida del vuelo,  observamos con desaliento que en la pantalla electrónica avisaban de su atrasado. Todos estaban inquietos, con la molestia de no tener suficiente lugares donde sentarse. Pasada las nueve de la noche nos dispusimos a buscar nuestro avión. ¡Por poco me congelo! Hubo que salir a coger un ómnibus que nos llevaría hasta la escalerilla del avión.

Las ocho horas entre Moscú y Shanghai se fueron rápido, la expectativa era mucho mayor. El encuentro con lo desconocido nos mantenía despiertos. Algunos nos habían hablado de esa importante ciudad, de las bellezas que guardaba tras sus abundantes luces. 

Con dos horas de atraso, a las once de la mañana, llegamos al aeropuerto. Luego de los trámites aduanales, fuimos a recoger nuestras maletas. Para cualquier persona que viaje ese es un momento decisivo, pues independientemente de la nacionalidad, puede ocurrir cualquier contratiempo.

Poco a poco, veíamos cómo nuestros compañeros de viaje iban recuperando sus maletas y partían felices. Las de nosotros no aparecían. “Deben ser las últimas”, nos alentábamos con la preocupación reflejada en los rostros. Pero nada, ninguna de las tres salió a la estera.

Tuve que recurrir a la memoria, desentrañar palabras del inglés que casi no había empleado. Dalia y Villa también hicieron gala de su dominio del útil idioma para comunicarse con los chinos. Para consuelo nuestro, no éramos los únicos que vivíamos esa pesadilla. Junto a nosotros estaba un japonés, y como tres chinos que habían tenido igual contratiempo.

Nuestras maletas habían quedado extraviadas en Moscú, eso era un consuelo. La otra mala noticia era que Aeroflot no tenía vuelo a Shanghai hasta el viernes y para ese entonces ya habíamos partido de esa ciudad.

Afligidos por ese contratiempo, salimos de la terminal aérea. El rostro de Liuba, la esposa del cónsul cubano en esa ciudad, se iluminó cuando nos identificó:

“Ustedes son las periodistas, ¿qué les pasó, estaba muy preocupada?”, nos dijo.

A Villa ya lo esperaba un sonriente chino, que portaba un cartel con su nombre. Seguíamos rutas diferentes; él a inaugurar su obra, nosotras a emprender la aventura por tierra china junto a los periodistas latinoamericanos y caribeños.  

Imagen: 
Imágenes de noticias. Cuba. Trabajadores.cu
Ubicación en Portada: 
1
Material Relacionado: 
Continue reading