Fue la cenicienta durante muchos años. Nació junto a un pinar, a orillas del río Guamá a finales del siglo XVII.
Cerca de La Habana, pero al oeste, había poco que ver hacia occidente. Olvidada por todos creció la villa que por Real Orden de la Reina Isabel II de España, recibió el título de Ciudad el 10 de septiembre de 1867.
El auge socioeconómico alcanzado por el territorio la convirtió en el centro de una región agrícola dedicada fundamentalmente al cultivo del tabaco.
Ciudad de Pinar del Río
De los atractivos naturales habría mucho que decir. Baste entonces hablar de la sencillez del pinareño, su nobleza a veces recreada en historias tan sorprendentes como improbables.
La fama de su tabaco la identifica en el mundo así como su cultura y disciplina para enfrentar adversidades de la naturaleza.
Nuestra capital provincial cumple 142 años y aunque no es la ciudad a que aspiramos es la que hoy nos proporciona orgullo, identidad y pertenencia.
Esa que anhelamos mantenga costumbres, tradiciones, patrimonio, paisajes y una memoria histórico cultural que nos permita decir a todos somos pinareños.
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